¡La respuesta es el infortunio de la pregunta!
Ser analista «y» psicoterapeuta en el encuentro con adolescentes...
- Por Fabien Joly
Páginas 233 a 270
Citar este artículo
- JOLY, Fabien,
- Joly, Fabien.
- Joly, F.
https://doi.org/10.3917/jpe.014.0233
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- Joly, Fabien.
- JOLY, Fabien,
https://doi.org/10.3917/jpe.014.0233
La práctica psicoterapéutica con adolescentes sirve aquí de laboratorio singular para reflexionar sobre un tema recurrente, incluso identitario, en los distintos lugares del análisis y del analista. Entre la psicoterapia y el psicoanálisis, el marco del encuentro con ciertos adolescentes que sufren nos obliga a interrogarnos sobre lo que hay de singular en la escucha de un analista «sin diván», o incluso a veces muy alejado de un dispositivo de análisis, en una serie de entrevistas de escucha y de apoyo a veces modestas, pero a menudo fructíferas. Este laboratorio adolescente permite (u obliga a) profundizar en una pregunta persistente sobre las apuestas terapéuticas de esta escucha, su distancia de la cura, su eficacia y su especificidad. De hecho, nos obliga a hacer nuestro el aforismo de M. Blanchot: «La respuesta es el infortunio de la pregunta». La fructífera pregunta (de los lugares, de las diferencias y de las especificidades de nuestros dispositivos y de nuestras posiciones) debe abrirse y reabrirse siempre –entre psicoterapia y psicoanálisis–, pero no debe cerrarse nunca en ninguna respuesta definitiva que deriva siempre sobre lo dogmático y lo genérico, y que pierde de vista lo subjetivo y lo singular de una escucha que debe reinterrogarse siempre.
- adolescencia
- marco
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- cura
- posición terapéutica
- proceso
- psicoanálisis
- psicoterapia
- transferencia
- transformaciones