La Ode ad florem Gnidi : modelos horacianos y motivos líricos romances
- Por Antonio Gargano
Páginas 53 a 70
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- GARGANO, Antonio,
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- Gargano, A.
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Notes
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[1]
Sobre la red de relaciones y amistades culturales que el poeta español estableció en la ciudad partenopea durante su estancia, además de Mele 1923, 108-144, 361-370; 1924, 35‑51, pueden leerse las reconstrucciones de Morros 1995, XL-LIX y de Hernando Sánchez 2003, 71-141. Véanse ahora las contribuciones recogidas en Fosalba y de la Torre Ávalos 2018. Para más contribuciones de Eugenia Fosalba y Gáldrik de la Torre Ávalos, véanse las notas siguientes.
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[2]
Cito de «Ad Antonium Thylesium ode», en Garcilaso de la Vega 1995, 247.
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[3]
Sobre los círculos culturales partenopeos a los que la presencia de Garcilaso de la Vega no fue extraña se ha escrito mucho en los últimos años: además de las contribuciones de Fosalba 2019a y de algunas contribuciones de las que se leen en Fosalba y de la Torre Ávalos 2018, pueden consultarse también Toscano 2000, sobre el «ultimo asilo dei pontaniani: il circolo di Martirano di Leucopetra»; Sánchez García 2021, sobre el círculo de Juan Valdés; de la Torre Ávalos 2019, sobre el cenáculo de Ischia; Fosalba 2021. «La tertulia napolitana en torno a los Caracciolo», 244-249; de la Torre Ávalos (en prensa) sobre el «cenáculo reunido alrededor de (probablemente) Marino Ascanio Caracciolo».
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[4]
Sobre el entorno de los hermanos Seripando, que tuvo entre sus adeptos a Garcilaso de la Vega, cfr. Fosalba 2012 y Gargano 2016.
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[5]
Por lo que se refiere a la biblioteca del Parrasio, cfr. Gutiérrez 1966; Manfredini 1985-1986; Tristano 1988.
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[6]
Para el texto del comentario: A. Jani Parrhasii Cosentini in Q. Horatii Flacci Artem Poeticam Commentaria Luculentissima, cura et studio Bernardini Martyrani in lucem asserta, Napoli, Sulzbach, 1531. Cfr. D’Episcopo 1982, 33-59; Fosalba 2011, 23-47 y 2019a, 106-123: Ahora Abbamonte en este mismo volumen.
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[7]
«Come sapete –escribe Girolamo Seripando a Placido de Sangro– [Garcilaso de la Vega] era studiosissimo d’Horatio e l’imitava nei suoi scritti felicemente» (Jedin 1984, 88). La noticia se leía en Navarro Tomás 1973, XXX; en Lapesa 1985, 94-95, ahora recuperada en Furstenberg-Levi 2018, 82.
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[8]
Sobre el episodio véase el cap. XXII, Año 1535. La empresa de Túnez, de la biografía del poeta, en Vaquero Serrano 2013, 497-516.
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[9]
De gli Amori di Bernardo Tasso, In Vinegia per Ioan. Ant. da Sabio del XXXIII del mese di Settembre. Una breve descripción puede leerse en Tasso 1995a, vol. I, 414-416. Un amplio estudio del volumen de 1534, en Ferroni 2011. Del mismo autor pueden leerse los estudios sobre el Libro primo degli Amori (1531), en 2009a y 2009b.
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[10]
Sobre las odas de Tasso en el contexto más general de la recuperación de los géneros poéticos clásicos, véase Williamson 1950; el estudio ha sido reproducido por el autor en su libro de 1951, 68-90. Véase también Maddison 1960, 150-175. En años más recientes, las odas de Tasso han recibido más atención por parte de los estudiosos: Cerrón Puga 2012; Comiati 2019, 2020 y en prensa.
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[11]
Así escribía Bernardo Tasso, al término de un proceso de elaboración de treinta años aproximadamente, en la nueva dedicatoria al duque de Saboya, Emanuele Filiberto, precisando que él había escrito las odas «ad imitazione de’ buoni poeti greci e latini; non quanto al verso, in quanto in questa nostra italiana favella è impossibile d’imitare, ma nell’invenzione, nell’ordine e nelle figure di parlare», «Al duca di Savoia (Venezia, 11 gennaio 1560)», Tasso 1749, vol. II, LXVIII (el subrayado es mío); ahora en Tasso 1995b, 247).
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[12]
«Alla Signora Ginevra Malatesta», en Tasso 1531, 8r; ahora puede leerse en Tasso 1995a, vol. I, 16.
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[13]
La carta a Vincenzo Laurio, fechada el 6 de septiembre de 1553, se lee en Tasso 1933, vol.II, 123.
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[14]
«Al Prencipe di Salerno suo signore», en Tasso 1534; ahora puede leerse en Tasso 1995a, 8.
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[15]
Véase el breve estudio di Alonso 1959, ahora en Alonso 1989, 508-513.
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[16]
Sobre las relaciones entre métrica y sintaxis en las odas tassianas, pueden consultarse: Spaggiari 1994; Barucci 2003; Morace 2014, 9; Comiati 2019, 76; 2020, 115-117.
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[17]
Para el texto de las odas garcilasianas, utilizo la citada edición de Garcilaso de la Vega 1995, 84-91.
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[18]
El texto de la oda A Venere, «Che pro mi vien ch’io t’abbia, o bella Diva», puede leerse ahora en Tasso 1995a, vol. I, 227-228.
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[19]
Para el texto de la oda neolatina, he utilizado Navagero 1754, 192-193. La oda puede leerse en Navagero 1973.
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[20]
La oda horaciana a Lidia (I, 8) había sido señalada por el Brocense (Gallego Morell 1972, 274, B-53 y B-54) y por Herrera 2001, 542-543.
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[21]
Para un análisis exhaustivo de las fuentes de la oda garcilasiana pueden consultarse: Pérez Abadín Barro 1995, 65-81; Cortés Tovar 2008.
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[22]
Para el Brocense, cfr. Gallego Morell 1972, 274 (B-50); Herrera 2001, 535.
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[23]
Para diferentes interpretaciones de la estrofa 6 de le Ode, véanse Wilson 1952, Caldera 1968-70 y Whitby 1986. Sobre el tema del «pallore della viola», cfr. Folena 1949 y sobre todo, el extenso trabajo de Feo 1975.
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[24]
En su comentario de las estrofas 18 y 19 de las odas, Heffernan observa que «en el trasfondo genealógico de esta petrificación femenina, está la donna petrosa de Dante» (Garcilaso de la Vega 2017, 291). Téngase también en cuenta la transformación petrarquesca en selce: «i nervi e l’ossa / mi volse in dura selce» (Petrarca 2004, 100, 23.137-138).
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[25]
Se trata del comentario de Gianfranco Contini a la petrosa dantesca «Io son venuto al punto de la rota», en Dante Alighieri 1980, 149.
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[26]
Es el comentario de Domenico De Robertis a la petrosa dantesca «Così nel mio parlar vogl’esser aspro», en Dante Alighieri 2005, 4.
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[27]
La contribución de Tobia Toscano deja clara de forma definitiva la identidad del amigo de Garcilaso (Mario Galeota, no Fabio), y las relaciones poéticas que mediaron entre los dos. A dicho propósito es imprescindible Toscano 2021. Sobre las relaciones de Garcilaso con Mario Galeota, véase también Fosalba 2021, 234-244.
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[28]
Para la doble referencia al mito de Cadmo o a los gigantes guerreros de la tierra en el mito de Jasón, véase la nota del comentario de Alcina, en Garcilaso de la Vega 1989, 96, n. 63.
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[29]
Cfr. Dante Alighieri 1980, 149.
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[30]
Sannazaro 2009, 108, vv. 70-71. Sobre la presencia de las Piscatoriae sannazarianas en las églogas de Garcilaso, véase ahora Gargano en prensa.
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[31]
De Robertis refiere dicha expresión a la petrosa «Così nel mio parlar», en Dante Alighieri 2005, 4.
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[32]
Según la definición de Contini de la poética de la aspereza contenida en las petrosas dantescas, en Dante Alighieri 1980, 165.
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[33]
La expresión es siempre de Contini referida a otra petrosa dantesca, «Io son venuto al punto da la rota», en Dante Alighieri 1980, 149.
Este trabajo muestra cómo la Ode ad florem Gnidi resulta ser una respuesta a los problemas de composición que Bernardo Tasso fue el primero en plantear e intentar resolver. Por otro lado, revela cómo el legado expresivo y conceptual relacionado con la lírica amorosa en vulgar sigue vigente en la Ode, donde las referencias horacianas se entrelazan con los recuerdos petrarquescos y dantescos.
- Bernardo Tasso
- Petrarca
- Horacio
- Ode ad florem Gnidi
- Dante
Palabras clave de la editorial: Bernardo Tasso, Dante, Horacio, Ode ad florem Gnidi, Petrarca
Fecha de publicación en línea: 31/07/2023
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