Dolor y paroxismo
Una antropología de los límites
- Por David Le Breton
Páginas 37 a 47
Citar este artículo
- LE BRETON, David,
- Le Breton, David.
- Le Breton, D.
https://doi.org/10.3917/sensi.003.0037
Citar este artículo
- Le Breton, D.
- Le Breton, David.
- LE BRETON, David,
https://doi.org/10.3917/sensi.003.0037
Sólo las circunstancias que rodean al dolor le dan sentido a este al provocar un mayor o menor sufrimiento. En el contexto de la enfermedad, del accidente o de un dolor intratable, la experiencia se sufre y casi siempre es una mutilación. El individuo se ve disminuido, reducido a la sombra de sí mismo. En cambio, un dolor elegido y controlado por una disciplina personal con el objetivo de autorrevelarse (deporte, arte corporal, suspensiones, tatuajes, piercings, etc.) sólo contiene una cantidad irrisoria de sufrimiento, aunque duela. Solo hay que soportar una dificultad tolerable. Y lo paradójico es que a veces recurrir al dolor es una forma de lucha contra el sufrimiento, como en el caso de los ataques a los cuerpos de nuestros adolescentes.