Hospitalidad y reconocimiento
- Por Elena Pulcini
Páginas 341 a 360
Citar este artículo
- PULCINI, Elena,
- Pulcini, Elena.
- Pulcini, E.
https://doi.org/10.3917/rdm.053.0341
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- Pulcini, E.
- Pulcini, Elena.
- PULCINI, Elena,
https://doi.org/10.3917/rdm.053.0341
La trágica cuestión migratoria representa, sin duda, uno de los desafíos de la era global, desafío que se desprende de una nueva figura del otro: el otro como diferente, destinado a convertirse en el «extranjero interno» (Simmel). De allí resulta una reacción emocional doble y espectacular. Por un lado, el miedo del anfitrión (host), que se siente amenazado; por otro lado, el resentimiento del huésped (guest), que se siente víctima del desconocimiento. Esta espiral negativa, fuente de conflicto y violencia, solo puede interrumpirse por medio de la disponibilidad a la hospitalidad. Pero si es cierto, como afirma Derrida, que la hospitalidad no impone condiciones, también es cierto que no puede fundarse únicamente sobre un reconocimiento mutuo (Honneth) entre el anfitrión (host) y el huésped (guest).