Los muertos son gente como cualquier otra
- Por Vinciane Despret
Páginas 178 a 183
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- DESPRET, Vinciane,
- Despret, Vinciane.
- Despret, V.
https://doi.org/10.3917/mult.077.0178
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- Despret, Vinciane.
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https://doi.org/10.3917/mult.077.0178
«Los muertos son gente como cualquier otra». Esta observación me la hizo Philippe, un médium del grupo espiritista de la ciudad donde vivo, durante una entrevista que le hicimos a él y a su madre Michèle. Les había pedido que me explicaran cómo se comunican con los difuntos, ¿qué significa oír, sentir o ver en tales casos? Hemos evocado su historia, sus inusuales destinos, con esas pruebas, esos riesgos del cuerpo y esos altercados con la muerte, esos sentimientos de presencia y esos sorprendentes sueños premonitorios. Destinos que estas personas han logrado socializar y transformar en porvenir. El hecho de que los muertos sean gente como cualquier otra tiene muchas consecuencias, especialmente la obligación de cuidarlos. Y de cuidar, en su nombre y a petición suya, de los que se quedan. Las sesiones en las que son convocados se convierten por lo tanto en verdaderos dispositivos terapéuticos, en y a través de los cuales los habitantes de dos mundos aprenden, los unos con y para los otros, a reactivar los lazos, los impulsos de vida y la alegría.