Literatura del territorio. Mitología, consciencia y producción de la identidad palenquera
- Por Fabián Perea
Páginas 51 a 70
Citar este artículo
- PEREA, Fabián,
- Perea, Fabián.
- Perea, F.
https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.16048
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- Perea, Fabián.
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https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.16048
Notes
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Ubicado en una de las áreas rurales de Bolívar, Colombia. San Basilio de Palenque es históricamente conocido, entre otros factores, por haber obtenido un Decreto Real otorgado por la Corona española en 1691, lo cual lo convierte en uno de los primeros pueblos libres conformado por cimarrones en Latinoamérica. Los factores de su gesta fundacional, sumados a los aspectos rituales únicos de esta región, la gastronomía y la particularidad de su lengua, el criollo palenquero, único idioma creole con base en el español y, además, con raíces de lenguas africanas de la familia Bantú, conllevó a la UNESCO a proclamarlo en el 2005 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (Moñino & Schwegler 2002).
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De acuerdo con los «Objetivos de desarrollo del Milenio» de Colombia (2015) «cerca del 76,7% de la población presenta al menos una Necesidad Básica Insatisfecha, es decir, 2.886 personas se encuentran en estado de pobreza en el corregimiento» (15). Estas cifras son útiles en tanto que permiten realizar un paralelo con las tasas de pobreza por NBI en todo el país –señaladas en el mismo informe como un 26% del total de la población–, de donde se sustrae que existen factores de separación, que podrían devenir de circunstancias históricas articuladas con problemáticas estatales, que hacen que las situaciones de precariedad en el palenque sean perpetuadas.
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Para Maglia y Moñino (2015), la oraliteratura observada mediante su trabajo de campo es de especial importancia en el entorno de San Basilio de Palenque, en tanto que constituye un espacio de perfomance en el cual «[…] el narrador construye la illusio, se pierde en su diégesis y mantiene distancia con su audiencia, a la vez que negocia entre la memoria y la historia, presentando los hechos y los significados artísticamente, discurriendo entre la verdad y la ficción […]. La falta de coincidencias entre el mito y el discurso histórico en relación con los relatos fundacionales de San Basilio de Palenque […] no hacen más que reconfirmar la necesidad de otorgar a la mitopoíesis una funcionalidad distinta, comenzando por su rol estructurador de la memoria afrodiaspórica» (177).
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María Catalina Luango.
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El Lumbalú hace referencia al canto realizado por las mujeres de Palenque durante los rituales de velación de un cadáver. Este canto suele llevarse a cabo en lengua palenquera, mediado por un alto grado de improvisación estética, y tiene funciones de acompañamiento simbólico al muerto. A través de su etimología, puede comprenderse buena parte de su uso social: con raíces de la lengua de la familia bantú, el prefijo lu hace referencia a una voz colectiva, mientras que mbalu se traduce como melancolía. En este sentido, el momento del lumbalú puede entenderse como una traducción del lenguaje de la pérdida circundado por la cosmovisión funeraria africana (de Friedenmann, 2015).
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El adjetivo bozal describe a los africanos esclavizados recién desembarcados que no dominaban una lengua romance (Tardieu, 2002).
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A este ejercicio de translocación de sentido debe añadirse el uso reiterativo en el relato de la palabra «Angola» como vínculo entre los aspectos materiales históricos y los hechos de ficción que se relatan en el mito de María Catalina Luango: teniendo en cuenta que los orígenes de los pobladores de San Basilio de Palenque pueden ser rastreados, principalmente, hasta el Congo y Angola (Navarrete, 2011) y, adicionalmente, el carácter fundacional y evocativo del mito referido, el uso de la palaba Angola como etnónimo enriquece la significación de María como metáfora encarnada de la diáspora africana dentro del palenque.
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Ibídem.
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Uno, entre los varios elementos que pueden dar cuenta del proceso de integración del mito de María dentro de la cotidianidad de los palenqueros, es el hecho de que, en algunas de sus versiones, el topónimo territorial «Angola» es reemplazado por el apellido ‘Salgado’, perteneciente a la que se ha adjudicado como una de las familias fundacionales de San Basilio de Palenque (Rojas, 2017).
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Permítaseme realizar, brevemente, una revisión de algunas de las limitaciones que se presentan en este estudio: por una parte, el carácter de análisis eminentemente teórico literario de la investigación, si bien aporta los elementos esperados, podría enriquecerse a través del trabajo de campo en el palenque de San Basilio. Lo anterior es especialmente cierto para el caso del análisis del primer escrito, en tanto que pertenece a la tradición oral. La observación y consecuente articulación de su puesta en escena en la cotidianidad palenquera podría dar indicios sobre las maneras en la que esta narración se convierte en parte integral de la mutabilidad de su identidad. Con respecto al segundo texto analizado, es claro que el hecho de que se trate de un escrito literario elaborado por una sola persona, en contraste con el mito etiológico de María Catalina, el cual se inscribe en el saber popular de la comunidad, limita el alcance inferencial que puede realizarse con respecto a la aplicabilidad de la formación de la identidad palenquera propuesta. No obstante, para efectos del análisis desarrollado, la presencia de un solo autor en el escrito respalda, precisamente, la propuesta de la particularización de la identidad palenquera desde la cosmovisión generalizada del mito fundacional.
1We tell beginnings: for the flesh and the answer,
Or the look, the lake in the eye that knows,
For the despair that flows down the rivers
[…] Not all things are blest […]
But the blessing is in the seed
Muriel Rukeyse, Elegy in Joy
Introducción
2Entre los factores interseccionales que utiliza el análisis literario para basar su investigación, la concepción de territorio, es decir, aquella que entiende la vivencia sobre un espacio más allá de la constitución física de la espacialidad del mismo y, en cambio, lo piensa como una conversación establecida entre los pobladores, el espacio y sus recursos, en la cual se crean apropiaciones, representaciones y significaciones del mismo (Raffestin 1980), ha permanecido transversal a lo largo de su ejercicio, debido a la confluencia de identidades producidas por factores sociales que en este devienen.
3No es de extrañar, entonces, que cuando se inquiere sobre la naturaleza de la identidad territorial de San Basilio de Palenque [1], la literatura emerja como un punto de referencia fértil para realizar este análisis. Este tipo de aproximación metodológica cobra mayor relevancia cuando se recuerda que, desde los orígenes de este palenque, la preservación de su memoria a través de la literatura, particularmente de manera oral, devenía de las formas de resistencia que utilizaban la persistencia de la historia como ratificación de la memoria que, en últimas, se traducía como actor fundacional de su entorno (Navarrete 2011).
4De acuerdo con lo anterior, la tradición oral de este palenque no solo constituía una manera de transmisión de la ancestralidad de conocimientos inscritos en el pensamiento palenquero, sino que, principalmente, correspondía a la piedra angular de su ideología fundacional: si se acepta que la oralidad en los cimarrones que fundaron San Basilio de Palenque actuaba como una herramienta de resistencia al perpetuar su memoria tradicional, es decir, al evitar el olvido de ciertas usanzas africanas y, a la par, hacía frente a las tradiciones impuestas por los esclavizadores, entonces, es posible pensar que esta rememoración, en conjunto con las necesidades geográficas de aislamiento que confluyeron en la fundación del palenque, conformaban un entrelazado que permitía una asignación de sentido al territorio marcada por la diferenciación entre los modos de comprender el mundo y, por tanto, de relacionarse con el espacio, de los esclavistas y de los cimarrones. Este tipo de relación semántica con el territorio, concebida a partir de la reapropiación de la materialidad resignificada, podría crear un distanciamiento epistémico con el floreciente Nuevo Reino de Granada, en tanto que, a mayor reafirmación de la cultura africana esparcida a través de la tradición oral en el palenque, mayor sería la resistencia simbólica del mismo. En este sentido, la formación de un posible contrapoder creado desde la aprehensión del territorio (García 2012), podría haber sentado un precedente histórico de la concepción del palenque sobre su propio territorio e, igualmente relevante, habría sido un factor útil en la configuración de la visión externa hacia este, es decir, del resto del territorio nacional con respecto al palenque. Vale aclarar que no se está hablando de un aislamiento espacial total del territorio palenquero en la época colonial, pues se entiende que sus pobladores crearon formas de comunicación hacia el exterior con fines de subsistencia (Navarrete 2011), sino más bien se plantea la posibilidad de pensar una territorialización de la diferencia (Smith 1992), creada en San Basilio de Palenque a través de la articulación de factores sociales y la persistencia de su alteridad a través de la oralidad.
5Precisamente, llama la atención la firmeza de esta diferenciación territorial, en lo que concierne a lo cultural, la cual se ha mantenido en la actualidad con respecto a San Basilio de Palenque: a pesar de que el número de investigaciones sobre el quehacer social de este territorio ha aumentado a lo largo de los años (Navarrete 2011), las pesquisas sobre la concepción de territorialidad siguen siendo escasas. A esta disposición de las cosas debe añadirse que la situación económica, sanitaria y de seguridad en este palenque es débil en comparación con las condiciones sociales de bienestar del resto del país [2]. En adición, a pesar de la existencia de la Ley General de Cultura de 1997, en la cual se estipula la protección estatal de enclaves históricos culturales como San Basilio de Palenque, la imagen creada de este sitio radica en:
Un discurso que expresado a través de la prensa abstrae todo lo que está relacionado con San Basilio de Palenque y lo ubica en un nuevo marco de significación a causa del valor que ha adquirido como Obra Maestra. Las palabras naturalizan la condición mítica de Palenque aislándolo del tiempo y el espacio, domesticándolo para hacerlo parte de un proyecto nacional que revierte su marginalidad en potencialidad y que trasforma su identidad en etnicidad. A partir de lo anterior […] San Basilio de Palenque se vuelve fetiche y como tal pierde su capacidad de significar y se transforma en un objeto cargado de valor [...] En adelante, la autenticidad afro dependerá de su fidelidad a esta imagen, a la representación de sí mismo que resulta de su esencialización (Salge, 2010: 247).
7De esta forma, San Basilio de Palenque acarrea la metáfora de las contradicciones del multiculturalismo propias de los países en aras del poscolonialismo (Citro et al. 2011), en donde la diferencia deviene un factor que convierte la alteridad en un patrimonio intangible de la nación, pero, al mismo tiempo, limita las formas de representación propias de la comunidad.
8No obstante, sería reductivo pensar que la delimitación del espacio de Palenque con respecto al resto del territorio-nación en conjunto con el encasillamiento de las formas de pensar la significación palenquera, son suficientes para sesgar el proceso de producción de identidad de sus pobladores. Si bien se entiende que el espacio que constituye el palenque, al haber sido dotado de relaciones simbólicas, tanto por los pobladores como por aquellos pertenecientes al resto del país, se ensambla como un lago de significaciones determinadas que devienen en la objetivación de las subjetividades que constituían lo palenquero, el proceso de construcción de las alteridades históricas (Segato 1988) demanda reconocer la posibilidad que tiene el sujeto de hacer extraña su propia identidad, a través de la revisión histórica de la misma, en paralelo con la concepción contemporánea de esta. Así, por medio del pensarse para sí mismo, al establecerse un diálogo entre la historicidad de las identidades y las particularidades de las resignificaciones, se ampliaría el repertorio de las posibilidades de presentación de la consciencia del palenque.
9De esta manera, las producciones literarias exponen las características idóneas para analizar la identidad palenquera desde la perspectiva de la simbolización territorial, en tanto que en ella desembocan los afluentes históricos del contexto en los cuales se producen pero, en contraposición, estas creaciones también ostentan la posibilidad de constituirse como un espacio en el que se cuestionan los orígenes propios de la identidad, valiéndose de recursos literarios. En este enfoque analítico, la identidad territorial de San Basilio de Palenque, observada a través de la literatura, adquiere, en principio, una potencialidad metodológica dual en tanto que, además de reconocer sus raíces de simbolización del territorio, hechas a través de la oralidad, también constituirá la apertura hacia un camino comparativista de la posición identitaria del palenque con respecto al resto de la nación.
Abordaje metodológico
10Reconociendo la literatura comparada como aquel ejercicio que, en el mundo globalizado, intenta abordar el hecho lingüístico a través de la afirmación de las similitudes y divergencias de sentido de distintas culturas, es consecuente volcar la mirada hacia lo particular, es decir, hacia las disputas internas por las formas de dotación de sentido. Cuando se hace referencia a este lente de análisis hermenéutico se habla, primordialmente, de la aceptación de las maneras de comprensión, dentro de las tendencias homogeneizantes, de la identidad de ciertos grupos, en este caso de los palenqueros. Para abordar este proceso inquisitivo, se hace ineludible el llamado a un acercamiento interdisciplinar.
11En primer lugar, se abordará la concepción del territorio de San Basilio de Palenque desde la perspectiva de la sociolingüística laboviana, para revisar las relaciones entre la lengua palenquera y su territorio. Esta indagación por la identidad territorial con respecto a la lengua será tomada, principalmente, desde una orientación histórica, es decir, no se hará hincapié en los cambios morfolingüísticos, sino que se le dará prioridad a la lengua como instrumento que, al encarnar un dispositivo de memoria histórica, permite reconocer los rasgos fundacionales de la identidad territorial palenquera.
12Seguidamente, se buscará dotar de dinamismo la perspectiva histórica del tejido sociolingüístico al exponer a la literatura, en sí misma, como instrumento y resultado. Esto quiere decir que, a través de la revisión de las producciones literarias escogidas, se procederá a comprender el lugar de la producción semántica del territorio en dichos textos. Este análisis buscará relacionar los aspectos históricos en los cuales se producen las obras, entendidos como las variables sociales, con las cargas simbólicas, es decir, las variables literarias, que dotan de sentido al territorio dentro de los textos para, posteriormente, realizar un ejercicio comparativo que permita sustraer la naturaleza de la identidad territorial palenquera, comprendida desde la propia cosmovisión de los sujetos que conforman la comunidad.
13En este espacio metodológico, la antropología, finalmente, aportará dispositivos de análisis de manera transversal. Se tendrá presente, en todo momento, el concepto de identidad, entidad problematizada dentro de las corrientes de pensamiento moderno en la antropología, en donde se entiende que se:
[…] involucran representaciones y clasificaciones referidas a las relaciones sociales y las prácticas, donde se juega la pertenencia y la posición relativa de personas y de grupos en su mundo. De este modo no se trata de propiedades esenciales e inmutables, sino de trazos clasificatorios auto y alteratribuidos, manipulados en función de conflictos e intereses en pugna, que marcan las fronteras de los grupos, así como la naturaleza y los límites de lo real. No se trata de una cualidad perenne transmitida desde el fondo de los tiempos, sino de una construcción presente que recrea el pasado con vistas a un porvenir deseado. En este sentido la noción de identidad, recuperando los procesos materiales y simbólicos y la actividad estructurante de los sujetos, permite analizar la conformación de grupos y el establecimiento de lo real en sus aspectos objetivos y subjetivos (Bayardo 2001, párr. 7).
15De esta manera, la discusión estará situada en el plano del paradigma poscolonial que, aunque aceptará la premisa de las discusiones interconectadas de los procesos globalizantes, tendrá presente la herramienta literaria como un espacio de discusión localizado que permite el análisis de la comunicación de la identidad situada, a la par que disputada.
Mayo Katalina Luango: mitología del territorio
16El panorama sociolingüístico de San Basilio de Palenque y su marco referencial para la producción literaria se delinean al ser situados dentro del contexto colonialista fundacional de Colombia: ante la compleja tarea de reorganización territorial a la cual se enfrentaba el país naciente después del proceso de independencia, las pretensiones de unificación de las provincias que lo conformaban bajo un solo espacio soberano, físico e ideológico, comprendido entre las eras de la Gran Colombia (1819-1830) y de la República de la Nueva Granada (1830-1862) (Bushnell 1991), fueron consolidadas a partir de la aglutinación de parámetros simbólicos del gobierno, tales como el uso del español como lengua oficial, desplazando las ahora sesenta y cinco lenguas nativas vivas del territorio y, por consiguiente, delimitando de forma espacial la práctica de las mismas. En este orden de ideas, se hace imperativo recordar que este proceso de conformación de una nueva nación acarreó formas de significación territoriales atravesadas por una serie de manifestaciones históricas que dotaron de un sentido particular un espacio con base a un cambio social, tales como la imposición de un idioma en el marco de la conformación de la idea del sujeto ciudadano en una nueva nación. En este sentido, el análisis de la organización social con base en la conformación territorial cobra riqueza al centrar su foco en países que hicieron parte, como porción dominada, en procesos de colonización, en tanto que estas dinámicas de reorganización del ejercicio de poder introducen nuevas significaciones, nuevos instrumentos de dotación de sentido, hacia las interacciones sociales que implican una revaluación de las relaciones entre identidad, organización y territorio.
17En esta empresa de la organización simbólica de la nación, Fasold conceptualiza las formas de convivencia territorial de diversas conveniencias bajo la perspectiva de la lengua: por un lado, el concepto de ‘nación’, hará referencia a un territorio que es gobernado por una nacionalidad mayoritaria y que es independiente del control externo –a diferencia de un estado–. Por su parte, una nacionalidad será aquel grupo social que se considere distinto a otro, por razones históricas y socio-políticas, lo cual difiere de un grupo étnico, en tanto que estos últimos, a pesar de tener patrones de conductas disímiles a los preponderantes en un territorio particular, son una ‘continuidad’ de este y no un espacio de disrupción, como el caso de las nacionalidades. Así, un mismo territorio puede erigirse con el carácter de un ‘estado multinacional’ o de una ‘nación multiétnica’ (2004). Al articular la lengua en esta discusión, empezarán a hacerse evidentes los problemas gubernamentales e identitarios que el multilingüismo territorial representa:
There are two large arenas in which language becomes a problem for nationism: general government administration and education […] a language or languages must be selected for use in governing […] Education requires a medium of instruction (or several) that efficiently transmits knowledge to school children. […] In nationalism […] language is not only a vehicle for the history of nationality, but a part of history itself, [also] language [has] unifying and separatist functions […] the feeling of the members of nationality that they are united and identified with others who speak the same language (Fasold, 2004: 2).
19De esta manera, la etnicidad palenquera, marcada por la diferencia que, entre otras, constituía el distanciamiento lingüístico, podría entenderse, dentro del proceso de surgimiento de la nación, como una nacionalidad yerta en tanto se acrecentaba el uso del español como utensilio adhesivo al proyecto de nación. En esta disputa por la significación del territorio a través de la unidad lingüística, la lengua palenquera, centinela histórica de su semántica organizacional, constituirá el vehículo de acceso y perpetuación a la memoria territorial del palenque.
20En esta génesis significante, la articulación entre la lingüística y las producciones de significación encontrará su centro analítico en la oraliteratura [3]: en este espacio poiético confluye una intencionalidad histórica de subsistencia, es decir, aquella que utilizaba la lengua a manera de resistencia hacia el proceso esclavista y, dualmente, la moldeaba para llevar a la creación semántica de una manera de conformación de un sujeto demarcado por un entorno a la espera de ser significado. De la conformación del término analítico “oraliteratura” es posible, en aras de garantizar la preservación del espacio de improvisación que acarrea el concepto, inferir que se trata de una entidad mixta que vincula la herramienta histórica como producción y reafirmación del repertorio cultural de una comunidad. Es, justamente, en este vínculo entre la creación y la memoria del territorio palenquero donde se condensa la figura mítica de Mayo Katalina Luango [4], mujer que encarnará en su carácter mortuorio y primigenio el mito etimológico de la fundación de San Basilio de Palenque.
21Discurrida en la ciénaga de Palotá, ubicada en el palenque –entre los barrios Chopacho y Tronconá–, la historia de María Catalina Luango de Angola relata el encuentro entre esta mujer y el mohán, criatura mítica presente en gran parte de la tradición oral del pueblo. En esta narración, María, catalogada como la mujer más bella de la población, es seducida por el mohán –que, en contraparte, encarna un ser salvaje y deforme–, quien ha trasmutado en un pez de colores llamativos y ojos de humano para atraer la atención de la mujer. En este cortejo mudo, María desciende a las aguas de la ciénaga, para residir allí como concubina del mohán. No será sino hasta años más tarde que la mujer regresará al pueblo, metamorfoseada en un ser lúbrico, enajenado y con crecientes características salvajes –similares a las del mohán, tales como el pelo largo, el olor a pez, los ojos perdidos…–, que anunciará su retorno a través del canto del lumbalú [5] y que se rehusará a ser retenida en el pueblo, así como a mantener algún tipo de conversación más allá del canto mortuorio.
22En principio, el problema central del análisis sobre el mito referido radica en la carencia de certeza sobre su espacio temporal de producción; no obstante, numerosas fuentes ubican su aparición hace más de ciento cincuenta años (Therán 2010, Maglia & Moñino 2015, Eljach 2005). De cualquier manera, el asunto de la temporalidad, más allá de ser necesario para ser anclado en un momento histórico particular de la formación del palenque, es útil en tanto que utensilio analógico que permite hacer un paralelo entre las escenas de la narración y la historia de los cimarrones palenqueros en el territorio colonial colombiano. De esta manera, el relato puede ser dividido en tres grandes momentos: la presentación de María, el encuentro con el mohán y el retorno de María. En cada uno de estos instantes es posible realizar un proceso de translocación de los momentos de origen y constitución de San Basilio de Palenque dentro de la colonia.
23El carácter ontológico que presenta la etiología del mito permite un acercamiento a este desde la posibilidad del ejercicio del poder en la formación de significados que reside en los procesos de fundación, en tanto que es allí que se encuentran los espacios primigenios de conformación del rumbo de la identidad colectiva.
24Así pues, en el acto uno de la crónica mítica, se asiste a la presentación contextualizada geográficamente de María: «Catalina Loango tenía la mala costumbre de ir tarde a buscar agua al arroyo llamado Ciénaga de Palotá. Cuando las mujeres ya regresaban, apenas Catalina se iba para el arroyo» (Maglia & Moñino, 2015: 185); además, en este mismo momento de la historia, se declara que la protagonista es una mujer soltera y sin hijos. De la primera impresión de María se aprecia una figura con carácter reluctante, en adición a la mención de sus carencias de unión marital y de hijos, sumado a la ausencia de cualquier otra referencia explícita acerca de su fertilidad durante el relato, deja abierta la posibilidad de la castidad de María. Ahora bien, dentro del análisis histórico-ficcional propuesto en este artículo, es viable adjudicar los elementos ficcionales tales como la personificación de María en una mujer, su posible castidad y los atisbos de su recelo al sometimiento, a hechos localizados históricamente dentro del contexto de la formación del palenque, como lo es el proceso de extracción de esclavizados de áfrica. En esta translación, la simbolización creada para María podría ser transferida a África, representada en el territorio nacional colonial por los esclavizados bozales que se encuentran a merced [6], aunque en resistencia, del proceso esclavista [7].
25A lo anterior se articula el segundo momento del mito, en el cual el mohán, que «En su apariencia natural […] era pequeño, de pelo brillante, con los talones para adelante y los dedos del pie para atrás» (Maglia & Moñino 2015: 185), engaña a María al transformarse en «un moncholo, ella trató de cogerlo, pero este no se dejaba. El moncholo no era sino el moján, quien intentaba encantar a Catalina para llevársela como mujer suya» [8]. Siguiendo la línea narrativa propuesta, el mohán, aquel otro que esconde su extrañeza y su intencionalidad de dominación sobre su objeto de deseo a través de la transmutación física, puede categorizarse dentro del análisis como el español esclavista en una representación de la inversión de la figura del salvaje (Bartra 2012). Los factores físicos que configuran este imaginario no harán referencia al aspecto incivilizado del mismo, sino que, por el contrario, en su capacidad de metamorfosis radicará la dualidad que encierran el desconocimiento enfrentado por los esclavizados africanos –el aspecto ilusorio del mohán– y las intenciones esclavistas de los encomenderos españoles –la imagen original del mohán–. Es necesario traer a colación, adicionalmente, que el mohán proviene del agua enclavada en la tierra, la cual envuelve en su territorialidad a «Catalina [quien] no regresó a su casa, ese día ni ningún otro. Había comido lo que el moján le había brindado» (Maglia & Moñino 2015:185). A través de esta magia simpática (Webster 2010), los atributos semánticos del mohán, producidos por su contexto literario y territorial, son adheridos a María y, por ende, al espacio literario en el cual se imagina el origen del palenque.
26El tercer momento de la historia estará marcado por una pérdida cíclica en la que se yuxtapone la despedida de María Catalina del Palenque, la muerte del padre y la madre de esta e, incluso, donde la reaparecida protagonista alude a su propia muerte:
Después de años, la gente del pueblo se había resignado a lo sucedido. Hasta el día que el papá de Catalina se murió. En el velorio se escuchaba un «baile de muertos» […] Catalina Loango […] iba cantando: «Oh, adiós María Catalina Loango, eh, ele, ele, ele lo… Chimbumbe, adiós, chimbumbe, adiós […] Oh, adiós mi mamá, adiós, e, ele, ele, lo… Chimbumbe, adiós, chimbumbe, adios, e, o, adiós chimbumbe, me tragó hasta la mitad» (Maglia & Moñino 2015:186).
28El instante en el cual María Catalina pierde a los que, a través de la lectura del relato, puede suponerse conformaban su único vínculo filial con el territorio, acarrea el distanciamiento de la integración con el espacio social al cual pertenecía, para retornar a un nuevo entorno dominado por el mohán. Porque, en últimas, María no regresa solo a despedirse de su relación con su territorio, su madre y su padre, sino que asiste, paradójicamente, a su propio velorio y se despide a sí misma en su baile de muerto. Es a través de esta muerte simbólica que María pierde la capacidad de significar su antiguo territorio, puesto que fue ingerida por el dominio del espacio que le rapta. El ciclo de muerte y nacimiento será completado en el momento en el que el cadáver, vaciado de la posibilidad de generación de sentido de María, torne su inocuidad en memoria, al convertirse en la historia que significará la etiología palenquera. Por medio de este intersticio semántico, es viable pensar en la coyuntura entre los procesos esclavistas que enfrentaron los cimarrones y la necesidad de concebir un nuevo territorio desde el recuerdo de la imposibilidad de expresión simbólica de la colonia. María, eslabón de parábola, encarnará entonces el logos de la posibilidad de recreación de la identidad palenquera ante la pérdida.
29Más allá del cuestionamiento de la veracidad del correlato entre los hechos históricos y las producciones ficcionales del mito de Mayo Katalina Luango, lo que reluce de la apuesta analítica de los mitos en los procesos de conformación identitaria del territorio es que, al tomar como premisa fundacional la intención de conformación de una sociedad de un grupo de sujetos, las narraciones que se hacen sobre dicho espacio adquieren un carácter verosímil, en tanto que constituyen un discurso sobre las posibilidades, pasadas o futuras, del entorno social. Dentro de esta acepción de la epifanía del mito, se inscriben los intertextos que narran la memoria histórica social anejada a la intención simbólica de creación de un territorio literario. La configuración de dicho territorio no solo se llevará a cabo dentro de la constitución de la identidad palenquera, sino que, en plusvalía, será ratificada por medio de la puesta en circulación del mito a través de la oralidad y mediante la inclusión de elementos materiales historizados, como los espacios físicos que sirven como base para su estructuración y que contribuyen a inscribir el significado de la narración mítica dentro del territorio palenquero [9].
30La aparición del territorio literario dentro de una sociedad que deviene de los avatares de la colonización, que en el caso del palenque constituye un proceso colonial de múltiples capas aglutinadas por la marginalidad simbólica de su territorio, representa el catalizador del cuestionamiento sobre su lugar dentro de la nación. En lo que respecta al palenque, el territorio literario creado a partir de la cosmovisión de la liberación cimarrona le ubica de manera étnica, histórica e icónicamente distinta dentro del proyecto de la creación del mapa identitario nacional, marcado por la tendencia homogeneizante de la democracia del mestizaje (Guimarães 2006). Ciertamente, la pretendida homogenización que constituye el imaginario unificador del proyecto de nación, pierde peso al enfrentarse a formas de constitución de identidad mediadas por entretejidos ficcionales, en tanto que
[the] consistent ambivalence of the map which pretends to constitute the world’s universal order, while it is actually based on the gnoseological axis of the West, are elements of the very structure of the cartographic discourse and are developments of the nature of the map as a simulacrum, to use Roland Barthes’ words […] its positioning as a centralizing centre is theoretically arbitrary, and [is] therefore open to destabilization-and destabilization, is exactly what happens through post-colonial counter-discourse and the ensuing deconstruction of colonial discourse (Vivan 2005: 5).
32De acuerdo con los postulados de Vivan, dentro de la ficción de los mapas de la nación se crean espacios en blanco de contradicciones e inconsistencias internas que permiten el surgimiento monopólico de la representación dentro de los mismos. En cierta forma, el discurso disputado del poscolonialismo permitiría llenar estos espacios a través de la consciencia histórica y la reinterpretación del lugar de la misma. De manera consecuente, el mito fundacional que, además, es recontextualizado valiéndose de la oralidad, permitiría pensar en una posibilidad de reapropiación o reformulación del mapa imaginado del territorio nacional, particularmente a través de la literatura.
33Como se ha venido planteando, la construcción ficcional de la identidad que será vertida dentro del proceso de erigir un territorio indica la participación de una colectividad que simboliza conjuntamente su lugar dentro de la sociedad. Bajo esta argumentación, el palenque literario contiene características de «[…] espacios públicos afrocolombianos y nos sugiere procesos de continuidad históricas en las luchas sociales de un régimen dictatorial a otro “democrático”» (Valderrama 2018: 97). En esta fabulación del palenque, se entrevé, a razón de su moldeamiento mítico de la historia, la posibilidad de la consciencia hermenéutica de la identidad de este territorio.
Las ceremonias de la hermenéutica palenquera: criaturas de agua dulce
34Dentro de los avatares de la conformación de la nación, en lo que respecta al caso colombiano, la dicotomía entre lo urbano y lo rural se ha ratificado como un eje temático permanente en la discusión política y académica. Las raíces de la producción de estas categorías espaciales que acarrean disposiciones simbólicas en la constitución del territorio nacional se encuentran ancladas al proceso de paulatina separación gubernamental de la colonia (Bartra 2011), en donde las élites criollas comenzaron a generar una distribución del espacio con base a la generación de diferencias conductuales con respecto a la “raza” (Arias 2007). Esta significación del territorio infundada por el determinismo geográfico presente en los inicios de la nación transmutó, en la época más contemporánea de la misma, en una suerte de determinismo biológico que articulaba las marginalizaciones de las comunidades racializadas y los espacios rurales con comportamientos que se alejaban del proyecto civilizatorio de Colombia, tal como puede analizarse en los discursos de corte eugenésico pronunciados por el entonces presidente de la época, Laureano Gómez (Pohl 2014). Inmerso en estos procesos categorizantes, San Basilio de Palenque, racializado y ruralizado, enfrentará una reducción simbólica que le nombrará desde los estereotipos deterministas remanentes de la colonia.
35No obstante, el nombramiento en el 2008 del palenque como Obra Maestra del patrimonio, en articulación con las políticas multiculturales de la constitución colombiana de 1991, crean un vuelco de la atención del país sobre esta comunidad que devendrá, en este orden de ideas, en un bien simbólico que representa la riqueza étnica del mismo. De esta forma, las relaciones entre las identidades rurales dentro del territorio nacional, en adición a la resignificación de su estatus dentro de la organización civilizatoria de este, permitirán acrecentar la consolidación de la identidad del palenque, marcándola por una hiperbolización de lo étnico, a saberse, de lo africano (Salge 2010). Esta nueva reducción de la identidad palenquera, demarcada por la ruralidad de su territorio como vínculo fáctico de la memoria colonial amalgamada con el cimarronaje, supondrá la nueva afrenta a ser navegada para situar la naturaleza de la identidad palenquera desde su propia cosmovisión territorial.
36Con la mirada vuelta hacia los mitos fundacionales del territorio palenquero, Uriel Cassiani (2010) se inmerge en la historicidad ficcional de los relatos de esta comunidad para ovillar una perspectiva identitaria que se narra dentro del universo del territorio imaginado a través de la literatura. En Ceremonia para criaturas de agua dulce, la referencia de los espacios acuáticos en la significación literaria del territorio del palenque evocará, como escenario de desarrollo, enclave histórico y brújula, un uso de las herramientas semánticas del mito como espacio de reformulación de la identidad que se encarna en la materialidad geográfica, pero, esta vez, a través del cuestionamiento del propio mito. La indagación de Cassiani se presenta en un texto compuesto por cuatro partes: el primer entorno «Las sacerdotisas beben oraciones» se rige por una voz narrativa ungida de feminidad y que, en principio, se muestra anhelante ante la posibilidad de manipulación del sentido de su historia. Seguidamente «Las últimas ceremonias» se centrará en personajes masculinos, sacerdotes especialmente, que intentan comprender a su contraparte femenina. Será, articuladamente, en la tercera parte del escrito «La xanta inquisición» donde la religión fungirá como el altar que propiciará el encuentro primigenio entre las fuerzas simbólicas de creación de la historia del palenque, sobre la cual se ahondará en la cuarta parte del libro «El secreto universo de los mohanes», en donde la revisión de la cosmovisión fundacional del palenque se dinamizará.
37La forma de desmantelar la planicie básica del mito, a través de los textos de Cassiani, tomará lugar en la elaboración de un punto de vista interno del territorio literario creado en las narraciones míticas tradicionales. Específicamente, a través del libro se abordará la perspectiva de personajes –a veces pertenecientes a los relatos clásicos del palenque, a veces creados para el poemario–, que no habían tenido la oportunidad de desarrollar un pensamiento estructurado, mediante la exhibición de la expresión de emocionalidades particulares, en los universos ficticios del mito, tal como ocurre en «Palabras de una mohana» al usar la narración en primera persona de un personaje normalmente silenciado en las historias de la tradición clásica palenquera: «Yo puedo permanecer por siglos a los pies de la sed y no morir, yo puedo tomar el amable rostro […] me seguirás hasta las rayas del destino final, yo puedo meter mis manos a la hoguera y no las daña» (2010:107). Adicionalmente, estas perspectivas de los personajes ignorados también serán usadas para añadir detalles y replantear el curso de una historia canonizada dentro del palenque, como lo demuestra la propuesta narrativa que Cassiani hace de Catalina Luango, en donde la protagonista recupera su capacidad semántica al ser dotada con la memoria anterior al evento de su rapto: «Yo no deseaba compartir con nadie la paz a esa hora del mundo […] vi un pez […] soñé con el pez días seguidos […]soñé que podía montar en su lomo como si fuera un caballo» (2010:112). Estas revitalizaciones de los silencios circundantes en los mitos etiológicos del palenque permiten ampliar el universo de su territorio literario enriqueciendo, así, las referencias histórico-ficcionales de las cuales se nutrirá la identidad palenquera.
38En aras de profundizar en el uso de los elementos que constituyen lo que podría entenderse como una dotación de dinamismo ficcional a la memoria mítica del palenque, tómese como ejemplo el apartado de Cassiani «Un chico raptado por una mohana»: en este escrito, se retoma el personaje silenciado de la mohana y, además, se le da una significación distinta a la presentación original del mohán de la historia tradicional del palenque en tanto que, a pesar de que la contraparte femenina del mohán también realizará un rapto, en este caso se hará explícita la relación afectada por una ternura manifestada por la extrañeza y el deseo de la mohana hacia al niño. Con este marco narrativo en mente, es posible extraer tres dispositivos literarios en los cuales se basa el texto para construir la visión alternativa del rapto del mohán: en primer lugar se encuentra el hecho en sí mismo de la integración de la figura de la mohana como ampliadora del contra-espacio del palenque, es decir aquel que se construye desde el mito tradicional palenquero como extraño, fantástico y finalmente, es demarcado como poseedor de un domino peligroso: «Desde hace dos siglos este niño vive con nosotros, su mirada se aternezó como la nuestra, la dulzura de su corazón creció como la nuestra, ahora su voz es dulce como la de un azulejo» (2010:109). A través de la transposición de voces literarias que permite la encarnación de los sentimientos del niño palenquero en la mohana, se asiste a la vinculación entre los dos espacios, micro universos si se quiere, que se reformulan en el relato de Cassiani.
39El segundo elemento útil para realizar esta propuesta de reformulación del mito palenquero será la integración de los espacios literarios creados en el texto. Ya con el camino surcado que se forja al permitir el espacio narrativo de la mohana, se procede a labrar, a través de la relación que se establece entre el niño raptado y los seres mitológicos, una visión desde el universo de los mohanes hacia el territorio palenquero:
[El niño] se entristece […] Padre comprendía que deseaba ver a los suyos. Lo dejaba ir dos veces por año y él los miraba con esos ojos tan dulces desde lejos: la madre velando por la salud de la casa, los hermanos menores hechos hombres por la rudeza de los años, el padre envejeciendo, quizá con su recuerdo de niño en la memoria: justamente volvía a nosotros renovado (2010:109).
41En esta mirada del acto privado de la vida familiar que la mohana recibe al tomar prestados los ojos del niño palenquero, se permite el flujo de información simbólica que vendrá a afianzar los lazos que trenzan las uniones entre el mito tradicional del palenque, es decir, aquella memoria ficcional interiorizada en el territorio, y el nuevo espacio literario creado a partir del moldeamiento de dicha narrativa tradicional. Dado este lugar de interrelación creado en la conjunción anteriormente señalada, el texto se torna, en su carácter testimonial de la mitificación, en un documento que admite una lectura de la volubilidad identitaria del palenque a lo largo de la historia.
42En efecto, el tercer dispositivo es el uso del tiempo como personaje y escenario que marca el trasfondo de la narración de este apartado, uso que representa la cohesión final entre los elementos de construcción literaria del texto, que adquirirán una mirada de extrañeza ante la edificación de la identidad del territorio palenquero a través del mito:
El tiempo apuró sus caballos, los desenfrenó hasta el cansancio y apareció otro tiempo con cuchillos en las manos […] después de dos siglos no volvió a encontrar a su parentela en los parajes de la primera crianza; sin embargo, dos veces al año regresa a ese mismo lugar. Padre lo deja ir a contemplar recuerdos. Mira con esos ojos tan dulces, el lugar donde a pedazos cae su casa (2010: 109).
44El niño viviendo con los mohanes hace doscientos años, la aparición de otro tiempo, la primera crianza y la casa original cayéndose a pedazos, son imágenes literarias del tiempo circundante en el relato que confieren una dualidad al niño palenquero, denotada por la evocación de su pertenencia originaria al palenque sumida en su propio mito ante el peso del tiempo. En el fondo, la narración de la literatura ectópica del niño enajenado que asiste al deterioro del territorio de su lugar de nacimiento (Albaladejo 2011), mientras él permanece incólume ante el tiempo, es una evocación similar a la muerte de sentido de María Catalina en el primer mito sólo que, esta vez, el palenquero logrará permanecer en el espacio imaginado al aprehender y extrañarse de su lugar de origen.
45En el niño palenquero liminal de Ceremonias para criaturas de agua dulce reside un San Basilio de Palenque que posee una memoria expansiva, una separación de los orígenes que nombran a la comunidad. Al desdibujar los límites de los espacios construidos en las narraciones literarias, se forma una consciencia sobre la manera en la cual se ha producido la identidad palenquera desde el territorio habitado desde la encarnación del mito etiológico en el palenque y se procede a enfrentar la tarea de realizar incisiones sobre la identidad ancestral y reducida por la visión objetivizante que la nación produce hacia el palenque, para empezar a refigurar, desde la particularización ficcional de la historia, una visión propositiva de las formas en las que se toma lugar dentro de la sociedad. De ahí que la relación de significación del territorio, que en principio podría haberse tomado como unidireccional, teniendo en cuenta las presiones de categorización y reduccionismo expuestas anteriormente, adquiere una naturaleza de convergencia, en donde no son solamente las significaciones históricas, mitológicas y políticas hechas sobre el territorio de palenque las que crean su identidad, sino que, a través del ejercicio de edición de su consciencia por medio de la literatura, se retoma la construcción de sentido que los palenqueros pueden conferir a su propio territorio.
Variables literarias en la identidad palenquera
46Las relaciones entre el contexto social de una población y las repercusiones que estas pueden acarrear como instituciones de producción de identidad son un aspecto fundamental en el entendimiento de la naturaleza de la identidad territorial palenquera, puesto que, como se ha visto, una de las diversas significaciones que este territorio ha obtenido ha sido la de la homogenización que produce la nación de lo que implica ser palenquero, al crear un vínculo indisoluble entre sus habitantes y su territorio significado externamente desde la multiculturalidad estatalizada (Ruiz, 2012). En este sentido, la pregunta por la filiación hacia un lugar se hace presente de manera notoria. En esta narrativa de disputa por la pertenencia simbólica, la lingüística trazada por remanentes comparativistas toma un nuevo lente investigativo bajo los postulados de William Labov.
47Si bien, tal como se mencionaba al inicio de este artículo, la lengua es un factor fundamental para comprender las primeras relaciones sobre las cuales se erige el territorio palenquero, para el estudio particular en curso, esta entrará, principalmente, a formar parte del acervo integral de significaciones que se establecen a través de las producciones literarias de la región. Por lo anterior, más que de variables lingüísticas, se habla de variables literarias en paralelo a las variables sociales. De esta manera, la variable de la muerte de sentido en el mito etiológico tradicional de María Catalina, cobra mayor sentido al ser articulada con el correlato presente en la variable social, es decir el pasado esclavista que circunda los orígenes del palenque y que, en últimas, es el catalizador de la producción de una memoria delimitada por la diáspora africana. Es comprensible, entonces, que las presiones de estas variables sociales creen, a través de la narrativa palenquera, un asentamiento de la limitación del palenque a su etnización estatal (Restrepo 2013).
48A pesar de esto, la posibilidad de significación ante la pérdida de la cual se hablaba durante el análisis del mito clásico de María, revitaliza la variable literaria al usar la propia limitación etiológica de la historia, para configurar nuevas posibilidades de identidad, como aquella presente en Ceremonias para criaturas de agua dulce. Aquí, la variable social del análisis, es decir, el contexto correspondiente a la producción del texto mencionado, si bien no estará subordinada a la producción de sentido realizada desde el palenque, sí perderá su carácter nominal homogeneizante, puesto que, justamente, la apertura en las formas de significación producto de la globalización que rodean la contemporaneidad del proyecto de nación, no solamente acarrea las masificaciones de la diferencia de las cuales se hablaba al principio del artículo, sino que también traerá consigo la posibilidad del ejercicio de una consciencia histórica para la edificación de nuevas identidades particularizadas.
Conclusiones [10]
49A lo largo de este artículo se han intentado demostrar las diversas vinculaciones contextuales que intervienen en el proceso de formación de la identidad palenquera. Asimismo, se ha expuesto cómo esta identidad, en su esencia voluble, ha sido susceptible a las presiones ejercidas por las variables sociales que devienen de las múltiples significaciones que se asignan a su territorio desde la institución de la nación que, como se expuso a lo largo del estado del arte de esta investigación, forma un telón embebido de remanentes colonialistas articulados a los procesos de globalización ratificados en el mundo contemporáneo.
50En lo que respecta, específicamente, a la identidad territorial palenquera entrevista a través de las producciones literarias, fue posible entender cómo la figura de María Catalina Luango, en el mito tradicional del palenque, cumple una función dual dentro de la maquinaria semántica que dota de sentido al espacio palenquero, en tanto que no solamente se presenta como un puente de articulación entre la historia de liberación colonial del palenque a través del cimarronaje sino que, conjuntamente, la etiología del mito acogerá en el concepto de la pérdida como recurso literario de transición de sentido, la posibilidad de significar el territorio a través de la ficcionalización de su historia, propiciando así, la cimentación de una identidad palenquera delimitada en la memoria de la diáspora inscrita en su territorio. Asimismo, en el transcurso de la articulación entre los períodos en los cuales se escriben los textos analizados, se logró explicitar el uso de la memoria de la identidad del palenque como herramienta de limitación, reducción y exotización de lo palenquero dentro de las delimitaciones simbólicas que se crean en la construcción del imaginario del territorio de la nación.
51No obstante, se hace necesario mantener presente la potencialidad de resignificación que se identificó a través del mito clásico de María Catalina Luango, revitalizada a través de la imaginación, creación y personificación que se realizan dentro de los silencios de las historias clásicas del palenque en Ceremonias para criaturas de agua dulce. En la creación de la figura anti-arquetípica del palenquero que se hace en los escritos de este libro, en particular en el texto analizado, en el cual el niño enlaza los mundos del palenque, se entrevió la posibilidad del surgimiento de una consciencia sobre las formas de producción de identidades propias, en donde la convergencia de los espacios literarios fue la fuente de la una identidad palenquera que particulariza su historia.
52Finalmente, la elaboración del territorio literario que se compuso como trasfondo en este artículo, permitió comprenderlo como un concepto dicotómico en el cual no solamente se hace referencia a los elementos de las producciones literarias que son utilizados para establecer una relación con un espacio y, consecuentemente, formar un territorio, sino que, además, es un dispositivo en el cual se representa la creación fabulada de una multiplicidad de espacios materiales que serán usados como escenarios en las narraciones literarias para reconfigurar las simbolizaciones que se han establecido en el territorio. En este hábitat del territorio inoculado de sentido desde su propia significación, se levantará el camino para una identidad territorial palenquera que devendrá de la memoria que se reconfigura ante su propia consciencia.
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Palabras clave de la editorial: colonialismo, esclavitud, símbolo, territorialidad
Fecha de publicación en línea: 16/01/2023
https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.16048