Un ejemplo de utilización de corpus: las primeras documentaciones de Olvera en el CORDE de la RAE
Páginas 361 a 380
Citar este artículo
- BELLÓN FERNÁNDEZ, Juan José,
- Bellón Fernández, Juan José.
- Bellón Fernández, J.-J.
https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.17003
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- Bellón Fernández, J.-J.
- Bellón Fernández, Juan José.
- BELLÓN FERNÁNDEZ, Juan José,
https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.17003
Notes
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[1]
Para saber más sobre la villa de Olvera, se puede consultar, entre otras, la bibliografía siguiente: Suárez Japón y Ramos Santana (1982), Rojas Gabriel (1987), Medina Rayas (1995) y Rodríguez Palma (2001).
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[2]
Real Academia Española: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es. [Las consultas se realizaron entre octubre de 2016 y abril de 2018]. Así mismo, el texto se revisó definitivamente para su publicación en junio de 2022.
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[3]
El CORDE de la RAE facilita las búsquedas mediante el empleo de comodines, descrito en el epígrafe 3.4.4 de la opción «Ayuda» del menú de la portada del corpus.
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[4]
Para el presente trabajo, no se han considerado las apariciones de Olvera en el CORDE de la RAE cuando se hallan en el sintagma señor de Olvera o en el nombre de algún otro personaje histórico, como Juan de Olvera, Andrés de Olvera o Pedro de Olvera, por ejemplo.
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[5]
Para formarse una idea general de la situación de la península Ibérica en la época medieval se puede buscar información en obras como la Breve historia de España (García de Cortázar y Ruiz de Aguirre y González Vesga 1994). En particular, en esta obra resultan interesantes el capítulo IX («Los reinos cristianos»: 175-198) y el capítulo X («Don Carnal y doña Cuaresma»: 199-237). También destacan otras publicaciones que estudian la Reconquista y la Edad Media peninsular: Martín Rodríguez (1975), García de Cortázar y Ruiz de Aguirre, Portela, Cabrera et alii (1985), Iradiel Murugarren, Moreta Velayos y Sarasa Sánchez (1989) o Ladero Quesada (2004). Así mismo, pueden revisarse el capítulo 14 («El reino de Castilla durante el siglo XIII» de Manuel González Jiménez: 357-379) y el capítulo 19 («Baja Edad Media. El entorno histórico» de Miguel Ángel Ladero Quesada: 507-532) de la Historia de la lengua española, coordinada por Rafael Cano Aguilar (2013 [2004]).
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[6]
Así mismo, merecen consideración, entre otras, las siguientes referencias bibliográficas: González Jiménez (1980, 1989, 2003), García Fernández (1987, 1990), Ladero Quesada (1993) y Rojas Gabriel (1995).
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[7]
Debe de ser tener.
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[8]
Hay que tener en cuenta que a las fechas que aparecen en documentos con las expresiones era o sub era –que denotan la referencia a la era hispánica– deben sustraerse 38 años para obtener las equivalentes de la era cristiana. De ahí que el 15 de julio del año 1365 (mille e CCC e LXV annos) se corresponda con el 15 de julio del año 1327.
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[9]
En la bibliografía relativa a Alfonso XI destacan las obras escritas o coordinadas por García Fernández (1989, 2015). Igualmente, debe tenerse en consideración el trabajo de Sánchez-Arcilla Bernal (2008). Así mismo, hay que mencionar la tesis doctoral defendida por Recuero Lista en 2016.
-
[10]
El CORDE de la RAE recoge esta obra según la edición publicada por Juan Victorio Martínez en 1991.
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[11]
En esta ocasión, el cronista señala la fecha de 1328 para la conquista de Olvera.
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[12]
Debe de ser Teba.
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[13]
Las palabras citadas aparecen en la introducción de la edición digital de la obra realizada por esta investigadora, que está disponible en internet en la siguiente dirección: http://parnaseo.uv.es/Lemir/Textos/bienandanzas/Menu.htm
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[14]
En el CORDE de la RAE esta obra aparece según la edición publicada por María Jesús Vidal Muñoz y Mariano Quirós García en el año 2000.
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[15]
Se han tomado las citas de la página web de la Biblioteca Virtual de la Filología Española dedicada a este autor, cuya dirección es la siguiente: https://www.bvfe.es/component/mtree/autor/9487-celso-hugo-de.html
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[16]
Debe de ser Teba.
-
[17]
Debe de ser Pruna.
-
[18]
El CORDE de la RAE incorpora esta obra según la edición publicada por Ángel Canellas López entre 1977 y 1980.
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[19]
Entre la bibliografía especializada, sobresalen, entre otras, las siguientes referencias: Caro Baroja (1957), Domínguez Ortiz y Vicent (1978) y Moliner Prada (2009).
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[20]
Sánchez Ramos (1996), Puglisi (2008), Castillo Fernández (2013, 2016).
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[21]
En el CORDE de la RAE se recoge esta obra según la edición publicada por José Martínez Millán y Carlos Javier de Carlos Morales en 1998.
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[22]
Debe de ser Morón [de la Frontera].
1La página web (http://www.rae.es) de la Real Academia Española (RAE) ofrece, además de consultas en varios diccionarios, la posibilidad de realizar búsquedas en diferentes bancos de datos que contienen miles de textos escritos –y también orales– de todas las épocas de la lengua castellana o española. Entre esta amplia oferta de recursos on-line con que cuenta la página de la RAE, se puede destacar el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), que –como afirma la propia Real Academia– «hoy es fuente obligada para cualquier estudio diacrónico relacionado con la lengua española». Y esa fue la intención con que se inició esta investigación: ver cuáles eran las primeras apariciones de la población gaditana de Olvera [1] en los textos recogidos en el CORDE [2]. Hay que aclarar, desde un principio, que en los textos medievales y clásicos del castellano o español no existía aún una norma de escritura general y, en consonancia con esta situación, se pueden encontrar soluciones distintas a las actuales. Así pues, además de la búsqueda de Olvera, se han tenido que introducir en el buscador otras posibilidades de consulta que han dado como resultado más casos, como, por ejemplo, Olbera u Oluera [3].
2En realidad, las primeras apariciones de Olvera [4] se encuentran en documentos y crónicas del siglo XIV, bajo el reinado de Alfonso XI de Castilla, en pleno proceso de Reconquista por parte de los reinos cristianos del territorio peninsular que había sido ocupado por los musulmanes [5]. La Reconquista tuvo lugar entre los años 722 (fecha probable de la rebelión de Pelayo) y 1492 (final del reino nazarí de Granada). Ahora bien, «el avance de los reinos cristianos en la península Ibérica fue un proceso lento, discontinuo y complejo en el que se alternaron períodos de expansión con otros de estabilización de fronteras» (Galisteo Megina 2013 : 19). La alianza entre los reinos cristianos logró una victoria decisiva en las Navas de Tolosa (1212) que abrió las puertas a la conquista del valle del Guadalquivir. Fernando III de Castilla (el Santo) impulsó un rápido avance con las tomas de Baeza (1226), Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248), mientras que su hijo Alfonso X (el Sabio) completó el control del valle del Guadalquivir y la fachada atlántica con el sometimiento de Niebla (1262), Jerez de la Frontera (1264) y sus tierras circundantes. La disputa por el estrecho de Gibraltar se saldó con la conquista de Algeciras (1344) por Alfonso XI. Siguió un periodo con progresos menores por parte de los castellanos, como la toma de Antequera (1410), hasta que en 1481 los Reyes Católicos iniciaron la guerra que concluyó con la ocupación total del reino granadino y de su capital en 1492. Durante ese proceso de conquista de Andalucía –siglos XIII, XIV y XV–, se consolidó una frontera apoyada en la geografía del territorio, con el reino nazarí parapetado en la fortaleza natural de las cordilleras Béticas. Más que una línea de trazado preciso, esta frontera definió un espacio oscilante entre ambos bandos en el que proliferaron torres y castillos, y donde las poblaciones eran escasas y de corto vecindario (Díaz Quidiello, Olmedo Granados, Clavero Salvador et alii 2009: 96-97; Rojas Gabriel 2015: 157-162) [6].
31) La primera aparición de Olvera en el CORDE de la RAE se encuentra en un texto fechado en el año 1327. Se trata de una carta enviada por don Juan Manuel al rey Jaime II de Aragón en la que le comunicaba que el rey de Castilla, Alfonso XI, estaba en la frontera luchando contra los musulmanes. Este documento fue publicado por Andrés Giménez Soler en 1932 en su libro Don Juan Manuel. Biografía y estudio crítico. Don Juan Manuel es uno de los principales autores de la literatura medieval castellana, sobre todo, gracias a su obra El conde Lucanor. También don Juan Manuel pertenecía a la familia real de Castilla, ya que su padre, el infante Manuel, era hijo del rey Fernando III el Santo, hermano del rey Alfonso X el Sabio y tío del rey Sancho IV, quien fue el tutor de don Juan Manuel, pues este quedó huérfano de padre y de madre a temprana edad. Por otra parte, don Juan Manuel, quien, entre otros títulos, había heredado de su padre el señorío de Villena, buscó la alianza del rey Jaime II de Aragón mediante el matrimonio, en segundas nupcias, con su hija Constanza de Aragón. Además, don Juan Manuel ejerció en diversas etapas de su vida, por mandato de los reyes de Castilla, los cargos de adelantado mayor de Andalucía y de adelantado mayor del reino de Murcia. Por tanto, no es extraño que por esas fechas enviara una carta a Jaime II de Aragón, quien durante años se mantuvo en conflicto con los monarcas castellanos para conquistar el reino de Murcia, región en la que el propio don Juan Manuel tenía intereses personales, ya que el señorío de Villena se encontraba en zona fronteriza disputada por Castilla y Aragón. Por otro lado, don Juan Manuel –cuya hija Constanza Manuel de Villena había sido la primera esposa del monarca castellano, aunque este matrimonio fue anulado– se opuso a la relación adúltera que el rey Alfonso XI mantenía con doña Leonor de Guzmán y encabezó una importante liga de nobles contrarios a la postura del monarca y partidarios de la reina legítima, doña María de Portugal. Según la transcripción de Giménez Soler (1932: 545-546), la carta dice así:
De Don Juan Manuel a Jaime II, comunicándole que el Rey de Castilla está en frontera contra los moros. Castillo de Garci Muñoz, 15 Julio 1327.
Sennor yo don Johan [Manuel] fijo del infante don Manuel adelantado mayor por el Rey de Castiella [Alfonso XI] mi sennor de la frontera e del regno de Murçia me encomiendo en vuestra gracia como a padre e a sennor para que cobdiçio mucha vida e mucha salut e a que he grand voluntad de servir e seer mandado en todas las cosas que mandassedes e por bien toviessedes. Sennor fago vos saber que depues que Garcia Viscarra mio vassallo envie a vos no an recreçido en esta tierra otras nuevas salvo que el Rey esta sobre un castiello de moros que disen Olvera. Pero sy de aqui adelante alguna cosa recreciese faser vos lo he saber. Pido vos por merced que todavia me fagades saber la vuestra salut e de la rreina e de los infantes vuestros fijos. Et tenet [7] vos lo he en merced. Dada en el Castiello XV dias de Julio era de mille e CCC e LXV annos [8]. Yo Alfonso la fiç escrivir por mandado de Don Johan [Manuel].
62) En efecto, la conquista de Olvera por parte de las tropas castellanas tuvo lugar en el verano de 1327 y, de hecho, formaba parte de un plan de avance mayor hacia el estrecho de Gibraltar. Esta gran campaña militar fue planificada por el rey Alfonso XI [9] y sus tropas durante varios meses en Sevilla, como recogen las crónicas de aquella época. Las crónicas eran narraciones históricas ordenadas cronológicamente que solían corresponderse con el reinado de un determinado monarca y que estaban escritas por funcionarios de las cortes reales. De este modo, las siguientes apariciones de Olvera en el CORDE de la RAE se encuentran (ocho ocurrencias en total) en la Gran crónica de Alfonso XI –de autor anónimo, fechada entre 1348 y 1379, y editada modernamente por Diego Catalán en 1976–. En esta obra se relatan todos los pormenores de la conquista de Olvera en 1327 (reuniones para decidir por dónde había que realizar el ataque, posición de don Juan Manuel con respecto a la guerra, asedio a la villa, recepción de un emisario moro, derrota del pendón de Sevilla en Ronda, rendición de la villa). Así mismo, en capítulos posteriores, se refieren otros hechos importantes en la vida de este monarca donde también aparece citada la villa de Olvera (conquistas de Pruna, Ayamonte –una fortificación que actualmente se encuentra en una propiedad privada en el término municipal de Olvera también conocida como castillo de Carastas o de Vallehermoso– y Torre Alháquime; negociaciones con el papa para que intercediera ante don Juan Manuel; asuntos personales del rey Alfonso XI; y, finalmente, la preparación de la batalla de Tarifa):
Capítulo LXXII: Como el rrey don Alonso ovo guerra con los moros.
Este rrey Mahomad de Granada fijo del rrey Yzmael avia dos años que rreynaua en los rreynos de Granada e de Guadix e de Almeria e de Malaga. E desque el rrey don Alonso llego a Sevilla, vinieron a el todos los rricos omes e caualleros de la frontera que eran en el rreyno de Seuilla e todos los del rreyno de Cordoua e de Jaen. Enbio por los adalides e fablo con ellos e con los mas sabidores dellos sobre la guerra de los moros, e ouo su consejo con ellos a qual parte podria yr a tierra de moros do podiese hazer algund seruiçio a Dios y ensalçamiento de la corona de sus rreynos, e que fuese mas prouecho de su tierra. E en los tales fechos como este, los que dan consejo querrian que la conquista que se hiziese de la parte donde ellos son moradores, por alongar de si sus enemigos; e por esto cada vno dellos daua los consejos departidos, ca los vnos dezian que era vien començar la conquista por el obispado de Jaen, e los otros dezian que seria mejor por el obispado de Cordoua, e otros dezian que por el rreyno de Sevilla e dezian que era bien de començar la conquista por aquella comarca do el rrey estaua. E finco el consejo conçertado que se hiziese asi; e acordaron luego que fuesen a çercar a Oluera, vna villa muy fuerte que tenian los moros. E salio el rrey de Seuilla con toda su hueste a çercar esta villa. […]
E desque el rrey don Alonso fue çerca de la villa de Oluera, daua la mayor acuçia que podia en la conbatir; e mando tirar con los engeñios. E vino vn moro al rrey, e dixole que los moros que estauan en Aymonte, vn castillo que es çerca de Olvera, que enbiauan las mugeres e los niños e los viejos a Rronda, e otras muchas cosas que tenian ay, rresçelando que el rrey queria yr a çercar aquel lugar; e que si alla enbiase gentes, que tomarian la rrecua dellos en el camino. […]
Y el rrey mando dar gran priesa en el conbatimiento de la villa y en el tirar de los yngeños e todos le dauan muy gran priesa por que veyan la boluntad del rrey. E los moros de la villa de Olbera, veyendose mucho afincados del conbatimiento e de los engeñios, e que avia entrellos muchos feridos, enbiaron a rrogar a don Abrahen hijo de Ozmin que hablase con el rrey e le pidiese merced que los dexase salir con todo lo suyo en saluo, e que le darian la villa e el alcaçar. E don Abrahen vino al rrey con esta pleytesia, e pidiole merçed que lo tuviese por bien. E el rrey, por esto, e otrosi por yr a tomar algunos castillos que estauan çerca antes que pasase el tienpo del verano, e por que el ynvierno venia çerca, touo por bien de ffazer lo que los moros de la villa le pedian e que le rrogaua aquel moro don Abrahen. E salieron los moros de la villa con segurança del rrey, e leuaron todo lo suyo; e pusieron los en saluo; e entregaron al rrey la villa e el alcaçar de Oluera.
113) También era costumbre en aquella época contar las hazañas de un rey o de un caballero en poemas épicos, como de hecho ocurre en el Poema de Alfonso Onceno –fechado en 1348–, en el que su autor anónimo ensalza la figura del monarca [10]:
Guerras con los moros.
Pues asosegó sus tierras
(e) señoró del Poniente,
luego pensó aver guerras
con los pueblos de(l) Oriente.
Paró mientes el buen rey
en libros qu’están escritos
(de) los preceptos de ley
(de) la santa fe de Cristos.
E vio libros que fablavan
del (muy) noble Cid Ruy Díaz
e cómo los reys provavan
con moros cavallerías.
E vínole a coraçón
de con moros contender:
de Casti(e)lla e de León
ayuntó muy gran poder.
Entró en tierras de Granada,
fizo tenblar la Frontera:
la primera cavalgada
ganó a Pruna e Olvera;
la Torre de Alfáquin priso,
que es muy fuerte logar,
(e) el alcaide, aunque non quiso,
Aymonte le ovo a dar.
Luego las fue bien poblando
de varones castellanos:
así í(vase) provando
entre moros e cristianos.
184) Por otra parte, se cita Olvera en once ocasiones en la Grant Crónica de Espania, obra del aragonés Juan Fernández de Heredia, escritor, político y diplomático al servicio del rey Pedro IV de Aragón. Esta Gran Crónica de España, compuesta entre 1376 y 1391, aparece en el CORDE de la RAE según la edición realizada por Juan Manuel Cacho Blecua en 2003.
19La conquista de la villa de Olvera se narra en el capítulo LI y en el capítulo LII se refiere el asalto al castillo de Pruna y a otras fortificaciones vecinas en poder de los musulmanes:
Et acordaron que se fiziesse assi, et que fuessen a cercar el castiello de Oluera, que tenien los moros, el qual era muyt fuert. […]
Pues cercada la uilla de Oluera el rey hi daua grant agucia, mandandole tirar con los engenios et combatir fuertment de todas partes. Et stando en aquesto vino vn moro al rey qui le dixo que los moros qui stauan en el castiello de Aymonte, que es cerca de Oluera, enbiauan a Ronda las mulleres, los fillos et los viellos, et los bienes que hi auien, dubdandose que lo yrie a cercar, et que se hide enbiaua gentes que tomarien en el camino la recua, que leuauan. […]
Et don Abraim, venido al rey, et demandandole por merce por ellos, el rey por amor d’el, encara porque antes que passasse el verano fuesse a tomar algunos otros castiellos que eran en aquella comarca, atorgogelo. Pues auida lur figurança los moros con todo lo lur sallieron fuera de la uilla, et entregando al rey la uilla et el castiello de Oluera, mandolos poner en saluo en el anyo de la natiuuitat de Nuestro Sennor mil trezientos XXVIII annos [11].
235) La siguiente obra del CORDE de la RAE en la que aparece Olvera es la Crónica del rey don Pedro, del canciller Pedro López de Ayala, quien ostentó varios cargos relevantes durante el reinado de Juan I. La obra, fechada hacia 1400 por su editor, Germán Orduna, recoge en realidad las crónicas de los monarcas Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III. López de Ayala comienza su primera crónica con la muerte del rey Alfonso XI de Castilla –padre de Pedro I–, a quien le dedica estas palabras iniciales:
E comiença el primero capitulo de commo fino el rrey don Alfonso en el rreal teniendo çercada a Gibraltar.
Este rrey don Alfonso gano a Alcala de Bençayde, que es agora llamada Alcala la Real, e Teba e Pliego e Oluera e Cañete e Aymonte e Pruna e Vtrera e la torre del Alhaquin e Carcabuey e Rute e Zanbra e la torre de Cartagena e Castellar. E çerco la çibdat de Algezira e ganola. E fue la çibdat de Algezira ganada con muy grand trabajo que el rrey don Alfonso e todos los suyos pasaron en la çerca de la dicha çibdat.
266) Son numerosas las ocasiones (veinte en total) en que aparece Olvera en la Crónica de Juan II de Castilla. La crítica fecha la redacción de esta obra entre 1406 y 1454 y la atribuye a varios autores: las dos primeras partes a Álvar García de Santa María –obispo y cronista bajo los reinados de Juan II y de los Reyes Católicos–, y la tercera y última parte a Fernán Pérez de Guzmán –sobrino del canciller Pedro López de Ayala y tío de don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana–. En esta ocasión, la edición incorporada al CORDE de la RAE ha sido la publicada en 1982 por Juan de Mata Carriazo y Arroquia.
27Hasta la obra anterior, la Crónica del rey don Pedro de López de Ayala, las referencias a Olvera en esos documentos estaban asociadas a la conquista llevada a cabo por Alfonso XI. Esta circunstancia puede deberse al parón que sufrió la Reconquista durante varias décadas del siglo XIV. De hecho, los enclaves de Pruna, Ayamonte y Torre Alháquime, conquistados por Alfonso XI en la misma campaña en que se tomó Olvera –en 1327–, fueron recuperados con posterioridad por los musulmanes y ocupados definitivamente por las tropas cristianas en 1407. En efecto, la Crónica de Juan II de Castilla no se nos presenta ya como una reproducción o transcripción de relatos anteriores, sino que aporta nuevas informaciones sobre la situación en la frontera andaluza a principios del siglo XV.
28Parece que los primeros fragmentos están fechados en mayo de 1407 y se corresponden con sucesos destacados en las luchas fronterizas cercanas a Olvera y con la conquista de Pruna:
Capítulo 30:
E partieron de Carmona e de Marchena e de Oluera quarenta e dos de cauallo e veynte e ocho omes de pie, e corrieron, en dos días de mayo, a la Torre del Alaquin e Ayamonte, e pasaron allende contra Montecorço.
31Estos soldados cristianos fueron descubiertos y atacados por una numerosa tropa moruna; sin embargo, los caballeros cristianos afrontaron la batalla y consiguieron matar a gran cantidad de moros y a otros los cogieron presos:
E los cristianos viniéronse con sus prisioneros e con su despojo a Olvera. E viniendo por el camino, preguntaron a vn moro de los presos que por qué se dexaron desbaratar tantos como ellos heran de tan poca gente como heran los cristianos. E el moro les dixo que jurava por su Alcorán e para su Mafoma que los cristianos heran tantos más de quatroçientos de cauallo en la pelea. E bien se da a entender que de quarenta e dos de cauallo paresçieron a ellos quatroçientos de cauallo, que Dios enbió en socorro de los cristianos al apostol señor Santiago, con los demás que les paresçieron. Ca sin dubda Dios es el vençedor en las vatallas.
E ovieron de despojo los cristianos veinte e dos cauallos, e fasta sesenta espadas, e treinta adargas, e treynta pares de fojas, e otro mucho despojo. Como yvan fuyendo los moros, ansí yban echando lo que llevaban. E ay les tomaron los pendones, que están en la iglesia de Oluera, el vno blanco e el otro colorado.
34En el siguiente capítulo se narra la conquista definitiva por parte de las tropas cristianas en 1407 de la villa de Pruna, muy cercana a Olvera:
Capítulo 31:
Al maestre de Santiago se vino vn moro de Pruna, e díxole que quería ser cristiano, que lo tornase cristiano e que él le mostraría cómo tomase a Pruna. E al maestre plogo dello, e tornóle cristiano. E fabló lo que le dixo el moro el maestre de Santiago con el maestre de Alcántara, por quanto el maestre de Alcántara tenía a Morón, que es de allí çerca; e de allí podría ver si sería verdad lo quel moro dezía. Poniendo dubda en ello, enbiáronlo a dezir al comendador mayor de Alcántara, que estaua en Morón, e enbiáronle el moro, que hera ya cristiano. […]
E el comendador vido la razón dél, e segund él lo dezía que podía ser. Partió de Morón con pieça de gente, e fuese a Oluera, por quanto de Oluera a Pruna ay vna legua; e allí en Oluera fizo noche.
38Este impulso reconquistador a principios del siglo XV, durante el reinado de Juan II, tuvo como artífice a Fernando de Antequera o Fernando de Trastámara, a quien la Crónica de Juan II de Castilla se refiere como «Infante». Fernando de Antequera era descendiente de la línea bastarda del rey Alfonso XI y Leonor de Guzmán –los Trastámara–: era hijo segundo del rey Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, hermano del rey Enrique III y, por tanto, tío paterno del rey Juan II. Durante la minoría de edad de este monarca, asumió la regencia del reino castellano junto con la madre del rey, Catalina de Láncaster. Tras el Compromiso de Caspe (1412), el regente Fernando abandonó Castilla y se convirtió en el rey de la Corona de Aragón entre 1412 y 1416 con el nombre de Fernando I.
397) También aparece Olvera en el Cancionero de Baena. Se trata del primer cancionero castellano que se conoce. Un cancionero es una colección de canciones y poesías, por lo común de diversos autores. Su título completo es Cancionero de poetas antiguos que fizo é ordenó é compuso é acopiló el judino Johan Alfon de Baena. Como refleja el título, fue recopilado por Juan Alfonso de Baena en la primera mitad del siglo XV para ofrecérselo como regalo al rey Juan II de Castilla, amante de este tipo de literatura culta y cortesana. En el Cancionero de Baena se recogen casi 600 composiciones de más de 50 poetas de finales del siglo XIV y principios del XV.
40En el CORDE de la RAE se recoge el Cancionero de Baena según la edición de Brian Dutton y Joaquín González Cuenca, publicada en 1993. Estos investigadores fechan la obra entre 1406 y 1435. La mención a Olvera se encuentra en el siguiente poema, dedicado a Juan Carrillo de Ormaza, caballero que en 1431, durante la guerra de Granada, participó en la conquista de la localidad de Jimena y que aparece citado en varias ocasiones en la Crónica de Juan II de Castilla luchando junto al infante Fernando de Antequera:
468
Este dezir fizo Juan Alfonso de Baena a Juan Carrillo de Ormaza, pidiéndole favor e ayuda con el señor Infante.
1) Señor Juan Carrillo, el Rey de Castilla
e todos los grandes d’aqueste reinado
vos han por fidalgo gentil, esforçado
e buen cavallero sin otra manzilla.
E son los testigos toda la frontera:
Xetenil e Sarra, Cauche e Antequera
e Málaga e Ronda, Cañete e Olvera,
adonde provastes a grant maravilla.
448) En tres ocasiones se encuentra Olvera en El Victorial de Gutierre Díaz de Games. El título completo de esta obra es El Victorial o Crónica de don Pero Niño; pues, en realidad, se trata de un ejemplo de crónica biográfica medieval, escrita en términos caballerescos y de libro de viajes, sobre la vida y hazañas de don Pero Niño, conde de Buelna (1378-1453). Parece que este caballero encargó a un antiguo alférez suyo, Gutierre Díaz de Games, que escribiera las aventuras que él había protagonizado, ya que, de otra manera, no habrían tenido cabida en las crónicas tradicionales. Don Pero Niño había dirigido como capitán la flota del rey Enrique III de Castilla y, así mismo, continuó desempeñando importantes cargos militares bajo el reinado de Juan II. La edición de El Victorial, de Rafael Beltrán Llavador publicada en 1994 –la manejada en el CORDE de la RAE–, sitúa la redacción de la obra de Díaz de Games entre 1431 y 1449.
45Don Pero Niño también aparecía citado en varias ocasiones en la Crónica de Juan II de Castilla, ya que participó en la campaña de la frontera andaluza a las órdenes del infante Fernando de Antequera. Estos momentos iniciales del reinado de Juan II son los que se recogen en El Victorial y donde se hallan las citas a Olvera, a propósito del malogrado asedio a la población de Setenil:
El ynfante entendió la razón, e mucha de la gente se dehurtavan de noche. Levantó el real muy descontento e contra su voluntad, e partió dende. E quando el ynfante partió de Setenil, hera ya pasada la mayor parte del día. E fue aquella noche a Olvera. E quedaron en la reguarda el condestable, e el maestre de Santiago, e el conde don Martín Vázquez de Acuña, e Pero Niño, e otros cavalleros. E tan mal recavdo ovo en la partida del real, que del fuego que ponían a las chozas se quemó una tienda de las del ynfante. E la partida fue tan tarde que llegaron noche a Olvera.
479) También se cita dos veces Olvera en la Atalaya corónicas de Alfonso Martínez de Toledo, más conocido como el arcipreste de Talavera en la historia de la literatura española. Su libro más famoso es el Corbacho o Reprobación del amor mundano, obra trascendental de la prosa española del prerrenacimiento y precedente de La Celestina de Fernando de Rojas. En el caso de la Atalaya corónicas –o Atalaya de las crónicas–, se trata de una recopilación de diferentes textos históricos que abarca desde los reyes godos hasta Enrique III de Castilla. Compuesta a mitad del siglo XV –posiblemente entre 1443 y 1454–, se encuentra recogida en el CORDE de la RAE según la edición publicada en 1985 por James B. Larkin. Uno de los fragmentos de esta obra en que se menciona Olvera relata los años iniciales del reinado de Alfonso XI de Castilla (minoría de edad del monarca; boda con su primera esposa, Constanza, hija de don Juan Manuel; disensiones entre los nobles castellanos; conquista de Olvera; asedios de Pruna, Ayamonte y Torre Alháquime):
E en madrid fallo a su tio el jnfante don felipe
& adoleçio alli & murio el don felipe E
yendo el Rey para seuilla en merida Renuçio
garçia ferrandes el maestradgo en vasco Rodriges
de coronado por quanto era viejo & non podia
yr a la guerra con el E el Rey don alfonso fue a seuilla
donde fue Reçebido muy alta mente
& Rica por que le auian deseo de ver & de seruir
E de seuilla partio & fue a çercar
a oluera la qual se le detouo mucho pero a la fin
diosele a pleytesia
4910) También aparece Olvera en un curioso trabajo del catedrático de Historia medieval de España y miembro de la Real Academia de Historia Salvador de Moxó y Ortiz de Villajos: «Los cuadernos de alcabalas. Orígenes de la legislación tributaria castellana». Parece que la alcabala en un principio era un impuesto local, administrado por los concejos municipales, que existía desde el siglo XI en algunas poblaciones. La alcabala gravaba con cierto porcentaje de su valor total todas las compraventas, tanto de bienes muebles como de inmuebles. Los reyes de Castilla convirtieron la alcabala en una fuente más de ingresos regulares para sus arcas, desde comienzos del siglo XIV. En un primer momento, la corona castellana asumió este tributo como consecuencia de la necesidad de mantener la guerra en la frontera andaluza con el reino de Granada durante la campaña del Estrecho, en la época del rey Fernando IV (1295-1312), y alcanzó su total desarrollo en la época del cerco de Algeciras, ya bajo el reinado de Alfonso XI (1312-1350).
50En este artículo, publicado en 1969 en el Anuario de historia del derecho español, Moxó recopila –en un apéndice documental– los cuadernos de alcabalas de varios reyes castellanos, libros donde se consignaba la recaudación obtenida mediante este impuesto. Entre ellos se encuentra el Cuaderno de alcavalas del Rey Enrique IV, fechado en 1462. En este escrito, el monarca dispone de sus rentas recaudadas en las ciudades y villas pertenecientes a la jurisdicción real, entre las que se cita Olvera, ya que las poblaciones de la frontera que habían sido liberadas del dominio musulmán, entre otros privilegios, disfrutaban de ventajosas exenciones fiscales:
E otrosi que los vesinos e moradores de las villas de Tarifa e Deba [12] e Olvera e Alcalá la Real e Alcalá de los Gansules e Cabra, e eso mesmo de las villas de Antequera e Sahara e la Torre de Alhaquen e Cañete del Alacran e Pinto a Asua Torafe e Xodar e Ximena, que se ganaron de los moros los años que pasaron de mill e quatroçientos e siete e de mill e quatroçientos e dies años, e las otras villas e castillos que se ganaron de los moros dende en adelante que sean francos que non paguen alcavala de las cosas que bendieren de sus labranças e criança de las dichas villas e castillos e lugares e sus términos en las çibdades e villas del arçobispado de Sevylla e de los obispados de Cordoba e Jahen, e del esparto e ortalisa e frutas que lievan a vender de las dichas villas e castillos e lugares al dicho arçobispado e obispados segund se contiene en sus previllegios mostrando sobre ello fee del alcayde de cada una villa e castillo e lugar e de dos jurados de cada una de las dichas villas e castillos e lugares o de qualquier dellas.
5211) Otra crónica en la que aparece Olvera es el Repertorio de príncipes de España, obra de Pedro de Escavias. Este escritor, historiador y poeta español del prerrenacimiento llegó a ser alcalde mayor de Andújar (Jaén). El volumen, editado modernamente en 1972 por Michel Garcia, está fechado entre 1467 y 1475; es decir, que se compuso bajo el reinado del monarca Enrique IV. Se trata de un epítome o resumen fundamental de la historia de los reyes de Castilla. En esta ocasión, se cita de nuevo Olvera en el tiempo en que fue conquistada por el rey Alfonso XI de Castilla:
Otro año siguiente, fue a çercar a Oluera e tomóla, e ganó a Pruna e Ayamonte e a la Torre del Alaquín. Esto fecho, tornóse a Ssevilla.
5412) También se halla citada Olvera en la Istoria de las bienandanzas e fortunas, de Lope García de Salazar, noble e historiador vizcaíno. En opinión de Ana María Martín Sánchez, esta obra –datada entre 1471 y 1476– «constituye un vasto compendio donde, junto a noticias históricas, confluyen multitud de leyendas y tradiciones, algunas de ellas de transmisión oral» [13]. Una vez más, Olvera aparece cuando se repasan las conquistas que realizó Alfonso XI:
Después d’esto pasó este noble rey don Alonso a la frontera de los moros e fízoles mucha guerra continamente en dos años e ganóles las villas de Olvera e de Teba Ardales e de Alcalá de Vencaide, e púsole Alcalá la Real, e otros muchos castillos.
5613) Hay que esperar hasta mediados del siglo siguiente, el XVI, para volver a encontrar una cita de Olvera en una obra recogida en el CORDE de la RAE. Se trata del Repertorio universal de todas las leyes de estos reinos de Castilla, escrito en 1538 por Hugo de Celso, o Celse-Hugues Descousu, pues en realidad era de origen francés [14]. Como se recoge en la página web de la Biblioteca Virtual de la Filología Española (http://www.bvfe.es), creada por Manuel Alvar Ezquerra, parece que fue doctor en derecho y, según Javier Alvarado Planas –investigador que también editó la obra en el año 2000–, este Hugo de Celso era un hombre «dedicado al negocio de edición de libros, [que] tenía un olfato especial para sintonizar con las demandas del mercado y satisfacerlas como trabajador infatigable». Como autor de esta recopilación de Las leyes de todos los reynos de Castilla, sigue una larga tradición europea de vocabularios jurídicos latinos. Así mismo, en la página web de la Biblioteca Virtual de la Filología Española, se dice que Hugo de Celso «con esta obra pretendía difundir el conocimiento del derecho y facilitar la consulta de la legislación, para lo que siguió el orden alfabético. Sus fuentes legales son exclusivamente castellanas, en especial las Partidas del rey Alfonso X el Sabio. La obra gozó de un éxito innegable, y fueron varias las ediciones que se hicieron de ella, a veces con modificaciones en el título» [15].
57La referencia a Olvera se encuentra bajo la entrada alcavala –en el folio XXIII– y en unos términos similares a los que ya se han señalado al comentar el Cuaderno de alcavalas del Rey Enrique IV de 1462:
ALCAVALA. … Los vezinos e moradores de las villas, y lugares e fortalezas de Tarifa, Tena [16], e Olvera, e Alcalá la Real, e Alcalá de los Gazules, e de Chenchén, e de Antequera, e de Zahara, e de Priego, e de la Torre de Haloquín, e de Cañete, e de Pena [17], e de Haznalmara, e de Xodar, e de Ximena, la ciudad de Gibraltar, y la villa de Archidona, y Alcaudete, y Medinasidonia, y la ciudad de Alhama, y Lucena, y Arcos, y Espera, y Bejar, y la villa de Yelves, que es en el arçobispado de Sevilla, y las otras villas y lugares que se han ganado y ganarán en adelante de los moros, sean francos y no paguen alcavalas de las cosas que vendieren de sus labranças y crianças. Aý, ley ix.
5914) La siguiente documentación de Olvera en el CORDE de la RAE se halla en los Anales de la corona de Aragón, obra escrita por el historiador aragonés Jerónimo Zurita [18]. Fue funcionario en los reinados de Carlos I y Felipe II y llegó a ser el primer cronista mayor del reino de Aragón. Empleó los últimos años de su vida en confeccionar el relato de la historia de Aragón –publicada entre 1562 y 1580–, en orden cronológico, desde el periodo islámico hasta el reinado de Fernando II de Aragón –Fernando el Católico–. Como señalan algunos comentaristas de su obra (Redondo Veintemillas 2013: 25), Zurita se propuso elaborar una narración histórica mediante un método riguroso: consultó y recopiló bibliografía y fuentes documentales, preferentemente primarias; y, en cambio, rechazó o desconfió de los cronicones antiguos y de los libros que se mantenían cercanos a la fábula o al mito.
60La cita a Olvera aparece en el capítulo XLII del libro XX –y último– de los Anales de la corona de Aragón (en la segunda parte publicada en 1579), donde Jerónimo Zurita relata los acontecimientos ocurridos, en tiempos del rey Fernando II el Católico, en la frontera andaluza con el reino de Granada:
CAPÍTULO XLII: Del principio de la guerra y conquista del reino de Granada y de la toma de Alhama.
Los moros tomaron el lugar y fortaleza de Zahara. Tenía en este tiempo Gonzalo Arias de Saavedra a Zahara, que confina con Ronda, que como dicho es la ganó el mariscal Hernand Arias de Saavedra; y sabiendo los moros que estaba mal bastecida y a peor recaudo, en una noche muy tempestuosa y obscura (que fue a 27 de deciembre principio del año de 1481) pusiéronse escalas por la parte más agra y enhiesta, por donde parecía que no se podía combatir y que era inaccesible; y no hallaron resistencia ninguna, y tomaron primero el castillo y acometieron después el lugar y se apoderaron dél antes del día, sin que se les escapase ninguno; y pusieron en él buena guarnición de gente. Pocos días después intentaron los moros de tomar El Castellar y Olbera.
6315) Vuelve a aparecer Olvera en otra obra publicada en 1600, en la Rebelión y castigo de los moriscos, escrita por Luis del Mármol Carvajal. Los moriscos eran los musulmanes de los territorios peninsulares reconquistados –en especial los del reino de Granada– que habían sido bautizados y convertidos al cristianismo tras la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. Sin embargo, parece que, a pesar de las disposiciones oficiales, los moriscos seguían manteniendo sus costumbres y tradiciones. En ese contexto, el rey Felipe II promulgó en 1567 la Pragmática Sanción antimorisca que limitaba sus libertades culturales y que, en la práctica, los obligaba a que dejasen su modo de vida y costumbres islámicas para convertirse realmente al cristianismo. El resultado no se hizo esperar: la población morisca del reino de Granada se sublevó. La Rebelión o Guerra de las Alpujarras duró desde 1568 hasta 1571 [19].
En opinión de la crítica [20], Luis del Mármol Carvajal, el autor de la Rebelión y castigo de los moriscos, está considerado como el historiador de la época que ofreció el relato más detallado y fidedigno del levantamiento de los moriscos y de la Guerra de las Alpujarras. Mármol pertenecía a una familia de funcionarios y burócratas al servicio de la corte. En concreto, su padre desempeñó funciones de escribano de cámara de la Real Chancillería de Granada. Por su parte, Luis del Mármol Carvajal fue soldado, cortesano, viajero y un gran historiador de vocación. En la época de la revuelta de los moriscos en Granada, entró al servicio de don Juan de Austria para colaborar en la represión y expulsión de los moriscos. El hecho de haber participado como testigo directo le otorga a Mármol Carvajal un aprecio mayor entre los investigadores como narrador de los sucesos acaecidos en esa campaña militar.
65En esta ocasión, la edición manejada por el CORDE de la RAE, para esta obra de Luis del Mármol Carvajal, la Rebelión y castigo de los moriscos, es la que preparó Cayetano Rosell para la imprenta de Rivadeneyra y que apareció publicada en 1852. La cita a Olvera se halla en el capítulo II del libro primero, donde se habla del reino de Granada a comienzos del reinado de los Reyes Católicos:
El reino de Granada, como queda dicho, cae en la última parte de la provincia Bética sobre el mar Mediterráneo, y fué lo postrero que los moros, enemigos de nuestra santa fe, sustentaron en España, y de los primero que los alárabes ocuparon en su primera entrada ... Al cierzo confinaba con otros lugares de la Andalucía que los reyes cristianos habían cobrado en diferentes tiempos y ocasiones de guerras, como son las villas de Castellar, Jimena, Espera, Zara, la Torre el Haquin, Olvera, Villa Martín, Cañete, Hardales, Estepa, el Ponton de Don Gonzalo, Lucena, Cabra, Baena, Rute, Luque, Mártos, Torrejimena, Torre el Campo, la ciudad de Jaen, la Guardia, Pegalajar, Torres Jimena, Belmar, Jódar y Quesada.
6716) Por último, se encuentra también Olvera citada en la obra de Luis Cabrera de Córdoba titulada Historia de Felipe II, rey de España, publicada en 1619 [21]. Este autor desempeñó labores de escribano y otras tareas burocráticas y diplomáticas en las cortes de Felipe II y Felipe III. En su trabajo como historiador, destaca fundamentalmente su Historia de Felipe II. La cita a Olvera en esta obra aparece en un pasaje en el que Cabrera refiere, entre otros hechos, el saqueo de Cádiz por parte de la armada inglesa, ocurrido en 1596, y la ayuda que el resto de Andalucía envió a esa ciudad:
Llegó gente en gran número de Marchena, Zara, Ronda, Antequera, Arcos, Osuna, Morar [22], Olvera, Utrera, Carmona, Fuentes, Écija, de todo el Ajarafe y tierra de Sevilla, de manera que hubo más de veinte compañías de a doscientos soldados y algunas de quinientos. Llegó de Córdoba la mayor parte de su caballería en compañías de jinetes y de infantes, en numero de más de dos mil, y la del Marqués de Priego; de Cabra, Lucena y de Bujalanza vinieron seiscientos hombres, y de toda la Andalucía y reino de Granada, y don Juan de Mendoza, general de su costa, con las compañías de jinetes. Vino el Conde de Pradas, gallardo caballero, y el valiente Marqués del Algaba, y todos solamente a ser testigos y dolerse de la destruición de Cádiz.
Epílogo
69A lo largo de estas páginas, se ha podido comprobar que las citas a la población de Olvera en textos escritos entre los siglos XIV y XVII recogidos en el CORDE de la RAE están relacionadas, en su mayor parte, con la conquista de la villa por las tropas del rey Alfonso XI de Castilla en 1327: 1) carta de don Juan Manuel al rey Jaime II de Aragón (fechada en 1327); 2) Gran crónica de Alfonso XI (datada entre 1348 y 1379); 3) Poema de Alfonso Onceno (fechado en 1348); 4) Grant Crónica de Espania de Juan Fernández de Heredia (elaborada entre 1376 y 1391); 5) Crónica del rey don Pedro de Pedro López de Ayala (fechada hacia 1400); 9) Atalaya corónicas de Alfonso Martínez de Toledo, arcipreste de Talavera (datada entre 1443 y 1454); 11) Repertorio de príncipes de España de Pedro de Escavias (fechado entre 1467 y 1475); y 12) Istoria de las bienandanzas e fortunas de Lope García de Salazar (datada entre 1471 y 1476). Además, también ha quedado patente que las referencias a la toma de Olvera suelen coincidir mucho en el relato de los hechos. Resulta evidente, por tanto, que los autores medievales y clásicos que escribían estas crónicas reales tomaban la información de fuentes originales –en castellano o en latín– y la transcribían a la lengua romance de la corte de su época. En realidad, en muchos casos estas obras se elaboraban con la clara intención de que las hazañas y las decisiones de los monarcas perduraran en la memoria y sirvieran de ejemplo a los gobernantes futuros.
70La frontera entre Castilla y el reino de Granada se estabilizó durante el siglo XIV. El impulso reconquistador se retomó a principios del siglo XV, ya bajo el reinado de Juan II. En este caso, las documentaciones de Olvera aparecen, pues, en textos en los que se relata la recuperación o el asedio de otros enclaves cercanos a la villa –Pruna, Ayamonte, Torre Alháquime, Setenil– que se habían mantenido bajo el poder del reino nazarí hasta esa época: 6) Crónica de Juan II de Castilla (redactada entre 1406 y 1454); 7) Cancionero de Baena (obra fechada entre 1406 y 1435); y 8) El Victorial o Crónica de don Pero Niño de Gutierre Díaz de Games (escrito entre 1431 y 1449).
71Por otra parte, el hecho de haber sido población fronteriza bajo la jurisdicción real hizo que los habitantes de Olvera disfrutaran durante décadas de exenciones fiscales para ciertos impuestos, como las alcabalas, que gravaban las compraventas: 10) Cuaderno de alcavalas del Rey Enrique IV (fechado en 1462); y 13) Repertorio universal de todas las leyes de estos reinos de Castilla, de Hugo de Celso (de 1538).
72También aparece Olvera en una obra que rememora la época de la ofensiva definitiva por la conquista del reino de Granada bajo el reinado de los Reyes Católicos: 14) Anales de la corona de Aragón de Jerónimo Zurita (obra publicada entre 1562 y 1580).
73Finalmente, se cita Olvera en relatos de sucesos ocurridos durante el reinado de Felipe II –la sublevación de la población morisca y la Guerra de las Alpujarras, y el saqueo de Cádiz por parte de los ingleses–: 15) Rebelión y castigo de los moriscos de Luis del Mármol Carvajal (de 1600); y 16) Historia de Felipe II, rey de España de Luis Cabrera de Córdoba (de 1619).
74En definitiva, a través de los documentos recogidos en el CORDE de la RAE no solamente se puede estudiar diacrónicamente la lengua española, sino que también se puede rastrear la historia de personas y de lugares, como ha ocurrido en este caso con la villa gaditana de Olvera.
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Palabras clave de la editorial: CORDE, corpus lingüísticos, historia de la lengua española, Olvera (Cádiz), RAE
Fecha de publicación en línea: 16/01/2023
https://doi.org/10.4000/bulletinhispanique.17003