4. Ingeniería neoliberal versus crédito comunista
- Por Ekaitz Cancela
Páginas 77 a 112
Citar este capítulo
- CANCELA, Ekaitz,
- Cancela, Ekaitz.
- Cancela, E.
Citar este capítulo
- Cancela, E.
- Cancela, Ekaitz.
- CANCELA, Ekaitz,
Notes
-
[1]
Conger, K., Mac, R., y Isaac, M. (2022), «What’s Gone at Twitter? A Data Center, Janitors, Some Toilet Paper», The New York Times, 20 de diciembre de 2022.
-
[2]
Expresé este argumento previamente en Cancela, E. (2022), «Realismo anticapitalista ante la “muerte” de Twitter», El Salto Diario, 20 de noviembre de 2022.
-
[3]
Morozov, E. (2022), «Tech Utopias After Solutionism», Berlin Biennale.
-
[4]
Como sostienen tanto Marx como Hayek, el orden del mercado procede de un equilibrio turbulento, errático, y es a través de esta dinámica de colusión constante como el sistema capitalista alcanza su fuerza. La diferencia fundamental radica en que el segundo concibe un sistema donde los términos para la asignación socialmente apropiada de recursos –la integración entre los elementos individuales y las necesidades sociales– tiene lugar a través del mercado. Mientras, Marx se sirve del conflicto para explicar la división social del trabajo y entiende el funcionamiento intrínseco del capitalismo como nuestro mal du siècle, otorgando una función hegemónica a la burguesía y priorizando la historia sobre la formación de clases a la metodología centrada en el individuo. La clase dominante es una de las fuerzas orgánicas del capitalismo para ambos autores, pero porque engendra al mismo estrato social que desafía su poder a través de la lucha política. En palabras del Manifiesto comunista, «las armas con las que la burguesía ha abatido al feudalismo se vuelven ahora contra la propia burguesía». Una comparativa entre ambos autores puede encontrarse en la conferencia en Youtube Shaikh, A. (2020), «Marx contra Hayek», Democracy and Socialism.
-
[5]
Una buena genealogía sobre cómo y dónde se ha fraguado este experimento puede encontrarse en Debray, E. (2019), «Hayek, penseur du “doux commerce”: la société moderne est-elle principalement soudée par des “réseaux d’argent?”», Astérion.
-
[6]
Bourdieu, P., y Passeron, J. C. (1979), La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, Editorial Laia, Barcelona, p. 17.
-
[7]
Bourdieu, P. (2000), Cosas dichas. Gedisa, Madrid, p. 127.
-
[8]
Para una lectura sobre las formas desiguales de extracción de valor en las redes sociales a través del caso de Instagram, Yazdanipoor, F., Faramarzi, H., y Bicharanlou, A. (2022), «Digital Labour and The Generation of Surplus Value on Instagram», tripleC: Communication, Capitalism & Critique, 20(2), pp. 179–194.
-
[9]
Lomborg, S., Langstrup, H., y Andersen, T. O. (2020), «Interpretation as luxury: Heart patients living with data doubt, hope, and anxiety», Big Data & Society, 7(1).
-
[10]
Birch, K. (2020), «Automated Neoliberalism? The Digital Organisation of Markets In Technoscientific Capitalism», New Formations,100, pp. 10–27.
-
[11]
Una de las reflexiones clásicas puede encontrarse en Lordon, F. (2016), Capitalismo, deseo y servidumbre, Tinta Limón Ediciones, Buenos Aires.
-
[12]
Flisfeder, M. (2022), Algorithmic Desire: Toward a New Structuralist Theory of Social Media, Machinic Unconscious Happy Hour.
-
[13]
Ibled, C. (2022), «The «Optimistic Cruelty» of Hayek’s Market Order: Neoliberalism, Pain and Social Selection», Theory, Culture & Society.
-
[14]
Cambronero, M. (2022), «Tumulto en Twitter o una nueva oportunidad para las redes que queremos», Instituto de Estudios Culturales y Cambio Social, 14 de noviembre de 2022.
-
[15]
Amin, S. (2013), «China 2013», Monthly Review, 64(10).
-
[16]
Estas ideas sobre el crédito social dentro de los planes capitalistas de China se detallaron en Cancela, E., y Jiménez, A. La economía política del capitalismo digital en España, cit. pp. 19–31.
-
[17]
Cancela, E. (2018), «Yu Hong: “El crédito social chino no pretende vigilar a la gente; es economía de mercado”», El Confidencial, 26 de noviembre de 2018.
-
[18]
El Estado regula los intercambios en los mercados de capitales para permitir la participación de inversores extranjeros y, al mismo tiempo, mantener una lógica distintivamente capitalista. Pese a hacer las funciones de administrador central, no despolitiza el funcionamiento de los mercados. Tampoco propone una separación entre el Estado y los mercados de capital confiando en el buen hacer de la agencia colectiva de los actores del capital para lograr resultados «eficientes» al maximizar las ganancias. Según esta lógica institucional, China los utiliza para servir a otros resultados socioeconómicos más estratégicos, como la supervivencia del país en los procesos de competencia capitalista. Véase Petry, J. (2021), «Same same, but different: Varieties of capital markets, Chinese state capitalism and the global financial order», Competition & Change, 25(5), pp. 605–630.
-
[19]
Hansen, H. K., y Weiskopf, R. (2021), «From Universalizing Transparency to the Interplay of Transparency Matrices: Critical insights from the emerging social credit system in China», Organization Studies,42(1), pp. 109–128.
-
[20]
Creemers, R., Price, M., y Stremlau, N. (2017), «Cyber-Leninism: The Political Culture of the Chinese Internet», Speech and Society in Turbulent Times.
-
[21]
De hecho, el desarrollo ha ido acompañado de la relajación del control del gobierno sobre el sector privado. «Mientras que en el pasado la base de datos de crédito estaba monopolizada por los bancos (en su mayoría de propiedad o controlados por el Estado), lo que a menudo causaba corrupción y deudas incobrables, el sistema de calificación de créditos gestionado junto con las empresas privadas significa que el sector financiero ha pasado de estar controlado por el Estado a estar regulado por el mercado. Brennan, M., Artman, J. y Schaefer, K. (2019), «China’s social credit system-Everything you know is wrong with Kendra Schaefer», TechNode.
-
[22]
Esta explicación bebe de Wang, J., Li, H., Xu, W. W., et al. (2022), «Envisioning a credit society: social credit systems and the institutionalization of moral standards in China», Media, Culture & Society.
-
[23]
Zhang, C. (2020), «Governing (through) trustworthiness: technologies of power and subjectification in China’s social credit system», Critical Asian Studies,52(4), pp. 565–588.
-
[24]
Esta lógica sigue una larga tradición hacia la gestión algorítmica del Estado. Desde la época imperial, el gobierno central chino ha obtenido información sobre los desenlaces en el terreno de las contiendas bélicas, con un régimen central muy activo a la hora de exigir a los gobiernos regionales y locales la recopilación de información real para la toma de decisiones. Bajo el mandato de Mao Zedong, el rendimiento de los ciudadanos individuales se registraba en el dang’an (archivo), que contenía información personal y evaluaciones del rendimiento, registros educativos y laborales, condenas penales y sanciones administrativas o el historial político, incluida la pertenencia o no al Partido Comunista Chino (PCC).
-
[25]
Brussee, V. (2021), «China’s Social Credit System Is Actually Quite Boring», Foreign Policy, 15 de septiembre de 2021.
-
[26]
Schaefer, K. (2020), «China’s Corporate Social Credit System: Context, Competition, Technology and Geopolitics», U.S.-China Economic and Security Review Commission.
-
[27]
Supiot, A. (2017), Governance by numbers: The making of a legal model of allegiance, Hart Publishing, Londres.
-
[28]
Zuo, Z. (2020), «Governance by Algorithm: China’s Social Credit System», Cambridge Finance.
-
[29]
Gruin, J. (2021), «The epistemic evolution of market authority: Big data, blockchain and China’s neostatist challenge to neoliberalism», Competition & Change, 25(5), pp. 580–604.
-
[30]
Hoffman, L. (2006), «Autonomous choices and patriotic professionalism: On governmentality in late-socialist China», Economy and Society, 35(4), pp. 550–570.
-
[31]
Craggs, R. (2008), «Situating the imperial archive: the Royal Empire Society Library, 1868–1945», Journal of Historical Geography,34(1), pp. 48–67.
-
[32]
Véase Gardiner, B. (2022), «How an Early Oil Industry Study Became Key in Climate Lawsuits», Yale Environment 360, 30 de noviembre de 2022.
-
[33]
Parry, B. (1998), Delusions and Discoveries: India in the British Imagination, 1880-1930, Verso, Londres.
-
[34]
Morozov, E. (2022), «Les Nouveaux Visages Du Libéralisme», Le Vent Se Lève, 5 de julio de 2022.
-
[35]
Uno de los textos más completos e inteligentes sobre cómo descolonizar, desmercantilizar e introducir la complejidad –acompaña de metodología y tecnologías del lenguaje– para gestionar los archivos digitales en un contexto de crisis ecológica y política puede encontrarse en: Diehm, C., y Royer, B. (2022), «Memory in Uncertainty Web Preservation in the Polycrisis», The New Design Congress.
-
[36]
Marcum, D., y Roger C. Schonfeld, R. C. (2021), Along Came Google, A History of Library Digitization, Princeton University Press, Nueva Jersey.
-
[37]
García López, F., y Martínez Cardama, S. (2020), «Strategies for preserving memes as artefacts of digital culture», Journal of Librarianship and Information Science, 52(3), pp. 895–904.
-
[38]
van Melik, R., y Merry, M. S. (2021) «Retooling the public library as social infrastructure: a Dutch illustration», Social & Cultural Geography.
-
[39]
Dalmer, N. K., y Mitrovica, B. L. (2022), «The public library as social infrastructure for older patrons: Exploring the implications of online library programming for older adults during COVID-19», Library & Information Science Research, 44(3); Sarah Giest, S., y Samuels, A. (2022), «Administrative burden in digital public service delivery: The social infrastructure of library programs for e-inclusion», Review of Policy Research.
-
[40]
Williams, R. (2012), Cultura y materialismo, La Marca, Buenos Aires, pp. 309–310.
-
[41]
El origen del arte cibernético en España, diseñado alrededor del estructuralismo, la gramática generativa y una enorme depedencia tecnológica extranjera, sucumbió al neoliberalismo en los «locos 80», en parte por culpa de las políticas de Felipe González. Munárriz Ortiz, J. (2012), «El legado del Centro de Cálculo en la Universidad Complutense de Madrid», en Aramis López, J. (2012), Del cálculo numérico a la creatividad abierta el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (1965-1982), Ediciones Complutense, Madrid.
-
[42]
La traducción es propia, pero el texto está en Morozov, E. (2019), «¿Socialismo Digital?: El debate sobre el cálculo económico en la era de los big data», New Left Review, 116/117, p. 61.
-
[43]
Puede encontrarse 225 iniciativas y luchas por los derechos digitales en 64 países en Calleja-López, A., Cancela, E., Cambronero, M. (2022), Desplazar los ejes: alternativas tecnológicas, derechos humanos y sociedad civil a principios del siglo XXI, Tecnopolítica, pp. 50–103.
-
[44]
Calleja López, A. (2017), «Since 15M: the technopolitical reassembling of democracy in Spain», University of Exeter.
-
[45]
Morozov, E., ¿Socialismo Digital?: El debate sobre el cálculo económico en la era de los big data, p. 61.
-
[46]
Este argumento se formuló inicialmente en una conferencia publicada como: Morozov, E. (2021), «Capitalismo digital, ¿cuáles son las posibles salidas? Traducción e introducción a cargo de Ekaitz Cancela y Aitor Jiménez», Teknokultura. Revista de Cultura Digital y Movimientos Sociales,18(2), pp. 211–217.
Primera escena. Las agujas del reloj apuntan a la madrugada del 4 de octubre de 2021. En los periódicos del mundo occidental se puede leer que el servicio de Whatsapp, Instagram y Facebook, todas ellas en propiedad de la empresa fundada por Mark Zuckerberg, se ha reanudado después de seis horas sin funcionar. Para muchas personas jóvenes, salvando las horas del sueño, el tiempo más largo que han pasado sin conexión en muchos años de vida. Si contamos los usuarios que tienen las tres aplicaciones, entonces podemos afirmar que más de 3.500 millones de personas se vieron afectadas por el incidente. Esto es, dos veces los habitantes que tienen países como China, Brasil y Rusia en conjunto. La serie de caídas comenzó cerca de las 17:40 GMT+1, provocando una bajada del 4,89 % en las acciones que la red social tiene en el NASDAQ, el segundo mercado bursátil (o bolsa de valores electrónica) más grande de los Estados Unidos. A su vez, ello provocó que la fortuna personal de Mark Zuckerberg se redujera en más de 6.000 millones de dólares (5.200 millones de euros) en pocas horas, desplazándose así hacia el quinto puesto en la lista de los hombres más ricos del mundo. Claro que los vaivenes financieros difícilmente le afectaron: la riqueza de Zuckerberg había pasado de 2.000 millones de dólares en 2009 hasta 122.000 millones en 2021.
Segunda escena. El 17 de noviembre de 2022, las notificaciones procedentes de los medios de comunicación empiezan a saltar en masa. Estas anuncian el final de Twitter, que tiene cerca de 396 millones de usuarios…
Fecha de publicación en línea: 31/10/2025
Este capítulo está disponible con acceso condicional
Comprar este libro
6,80 €
Comprar este capítulo
5,00 €