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Conexiones trasatlánticas y el discurso criollo en Alboroto y motín de los indios de México de Carlos de Sigüenza y Góngora

Páginas 81 a 96

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  • Costilla Martínez, H.
(2024). Conexiones trasatlánticas y el discurso criollo en Alboroto y motín de los indios de México de Carlos de Sigüenza y Góngora. Bulletin Hispanique, 126-2(2), 81-96. https://doi.org/0.4000/12vdy.

  • Costilla Martínez, Héctor.
« Conexiones trasatlánticas y el discurso criollo en Alboroto y motín de los indios de México de Carlos de Sigüenza y Góngora ». Bulletin Hispanique, 2024/2 n° 126-2, 2024. p.81-96. CAIRN.INFO, shs.cairn.info/revista-bulletin-hispanique-2024-2-page-81?lang=es.

  • COSTILLA MARTÍNEZ, Héctor,
2024. Conexiones trasatlánticas y el discurso criollo en Alboroto y motín de los indios de México de Carlos de Sigüenza y Góngora. Bulletin Hispanique, 2024/2 n° 126-2, p.81-96. DOI : 0.4000/12vdy. URL : https://shs.cairn.info/revista-bulletin-hispanique-2024-2-page-81?lang=es.

https://doi.org/0.4000/12vdy


Notes

  • [1]
    ‪Alboroto y motín‪‪ se imprimió por primera vez en septiembre de 1929 como parte del libro ‪‪Don Carlos de Sigüenza y Góngora: A Mexican Savant of the Seventeenth Century‪‪ de Irving A. Leonard, bajo el título «Letter of Don Carlos de Sigüenza to Admiral Pez Recounting The Incidents of de The Corn Riot in Mexico City, june 8, 1692». ‪Esta obra se publicó en español en 1984 bajo el sello del Fondo de Cultura Económica. El mismo año apareció en Seis obras, edición de William G. Bryant, con prólogo del mismo Leonard, en la que se moderniza la edición de 1929. Para este trabajo, y para mayor facilidad del lector, utilizamos esta última edición publicada por la editorial Ayacucho.
  • [2]
    Pensamos en el Apologético en defensa de Luis de Góngora (1662) de Espinosa Medrano, en el que reivindica la figura del poeta cordobés ante la crítica de Manuel de Faría, en su edición de 1639 de Los Luisadas de Luis de Camoens, y en la monja jerónima y su magistral defensa de los Padres de la Iglesia contra el sermón de Antonio de Vieyra en la Carta atenagórica (1690). A nuestro parecer, en estos tres escritores a través de las obras mencionadas, se despliega la reivindicación de distintas figuras propias del status quo virreinal (político, cultural y religioso), con el objetivo de mostrarse como voces autorizadas en el mundo hispánico y así formar parte de él desde América con su expresión única y original.
  • [3]
    Leonard percibía en la atmósfera barroca que la vida «no era algo real, sino un drama, una tragedia representada en el proscenio, un espectáculo para ser contemplado» (55). Dicho drama, en el contexto novohispano de finales del siglo XVII, tenía como señas particulares carencias, supersticiones, pestes, procesiones de sangre, entierros y alborotos, representado en la Plaza Mayor donde se asentaban los diferentes poderes: el político, con el palacio del virrey; el religioso con la catedral y el palacio arzobispal; el económico con el mercado; el municipal con el cabildo; el jurídico con la audiencia, la horca, la picota y los tablados para los autos de fe. Sus calles se convertían en un gran escenario teatral, con decorado de vestiduras de seda y lienzos pintados, en el que se llevaban a cabo diferentes actos (Rodilla, 2014).
  • [4]
    ‪Sobre retórica e ideología criollas ver Sam Cogdell (1994). ‪Respecto al carácter dialógico en las cartas ver Iván Escamilla (2002). Sobre lo apologético en la obra ver Danaé Torres (2020). Ver la presencia del discurso promonárquico en la escenificación de armonía social en la sociedad novohispana en Leonor Taiano (2020).
  • [5]
    Identificados como «un influyente grupo local de oposición política» quienes se hacían llamar «los vasallos mexicanos» o «los vasallos leales del reino de México», quienes habían visto sus intereses desplazados desde la salida del conde de Paredes, virrey de la Nueva España (1680-1686). Se destaca que «debieron tener excelentes contactos en la corte y no pocos partidarios en el virreinato, pues a partir de 1689 escribieron al menos cuatro veces a la Corona para denunciar» el mal gobierno del Conde Galve (Escamilla 190).
  • [6]
    Dicha cercanía les permitió a ambos recibir el encargo del virrey para realizar un viaje de expedición a la Bahía de Santa María de Galve en 1693, sobre el cual el polígrafo novohispano escribió una relación. Analizamos las características de dicha relación en «Descripción de la Bahía de Santa María de Galve (1693) de Carlos de Sigüenza y Góngora y la puesta en escena del archivo colonial» (2022).
  • [7]
    Para más datos sobre la vida y obra de este personaje, ver David Pingree (1970).
  • [8]
    La trascendencia de la orden jesuita en escritores como Sigüenza y Góngora resultó fundamental para la construcción de su expresión. Los famosos colegios de San Gregorio, San Pedro y San Pablo se erigieron como el locus jesuita de formación criolla en el que la historia mesoamericana se adaptó a un marco pedagógico neoescolástico (Villella, 201-201). De donde se desprende el tono aleccionador en su obra, que remite a su formación jesuítica y a la triple finalidad que se desprende de su escritura (prodesse, delectare, movere) (Lorente, 40). El autor de Alboroto y motín ejemplifica los cuadros que buscó consolidar la pedagogía jesuíta, desde sus centros de educación como maquinas barrocas de enseñar. Con base en la repetición y el adoctrinamiento, buscaron formar estudiantes competentes en las luchas discursivas de poder a través de las diferentes prácticas culturales a las que tuvieran acceso, convirtiéndose en intelectuales orgánicos al servicio de la estructura virreinal (Castro-Klarén 248-253).
  • [9]
    Entre sus libros estuvieron el De nativitatibus (1497), incunable sobre cuestiones astronómicas, de Julius Firmicus Maternus; Historia Generalis Plantarum (1587), de Jacques Dalechamps, obra representativa de la Historia Natural; el clásico de la filosofía renacentista, Opera omnia Ioannis Pici, Mirandulae Concordiaeque comitis, Theologorum et Philosophorum, sine controversia, principis (1557) de Juan Pico della Mirandolla; la reconocida Opera Mathematica (1669), de André Tacquet; o Historia de las Islas de Mindanao, Iolo, y sus adyacentes (1667) de Francisco Combés, que trata asuntos trasatlánticos. Por cuestiones de espacio, solo mencionamos algunos de los alrededor de 470 libros que conformaron su biblioteca. Sugerimos ver la exposición virtual que ofrece El Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, titulada “Los libros de Carlos de Sigüenza y Góngora en la Biblioteca Nacional de México” que se puede apreciar en: https://www.iib.unam.mx/index.php/instituto-de-investigaciones-bibliograficas/difusion-y-docencia/exposiciones-virtuales/519-los-libros-de-carlos-de-sigueenza-y-gongora-en-la-biblioteca-nacional-de-mexico. El propio Sigüenza y Góngora señala en su carta que para observar el eclipse solar de agosto de 1691, contaba con un cuadrante y un anteojo de larga vista (108). Su acervo sobre la historia local se vió notablemente enriquecido debido a la donación del archivo del cronista texcocano Fernando de Alva Ixtlixóchitl por parte de su hijo Diego. Dicho archivo contaba con importantes documentos tanto prehispánicos como novohispanos (Costilla y Ramírez, n. 6,34).

‪El 8 de junio de 1692 se suscitó un acontecimiento que cimbró la estructura político-social de la Nueva España y que tuvo resonancias en ambos lados del Atlántico: una revuelta, en protesta por el incremento en el precio y posterior desabasto de trigo y de maíz, provocó que fueran apedreados e incendiados el Palacio Real, las casas de Cabildo y los cajones con mercancía que se comerciaba en la Plaza Mayor. Sobre este hecho se cuenta con testimonios como las cartas de‪‪ «‪‪Los vasallos leales del Reino de México al Rey», el ‪‪Diario de sucesos notables (1665-1703) ‪‪de Antonio Robles, o las propias cartas de Gaspar de la Cerda Sandoval, virrey de la Nueva España (1688-1696), dirigidas a Carlos II y a su hermano Gregorio. Sin embargo, el documento que mayor notoriedad ha cobrado sobre el mencionado acontecimiento es la carta escrita por Carlos de Sigüenza y Góngora el 30 de agosto de 1692 y dirigida al almirante Andrés de Pez, hoy conocida como ‪‪Alboroto y Motín de los indios de México‪‪‪‪.‪‪Desde 1929 con la edición realizada por Irving Leonard, la presencia de esta obra en la historia de las letras hispanoamericanas ha cobrado mayor notoriedad y ha sido abordada desde diversos derroteros, como los que a continuación mencionamos: la especificidad del discurso criollo, con una retórica e ideología particulares, que oscila entre subordinación y apoyo a la autoridad virreinal, y la distancia que cobra de aquellas figuras que representen un peligro para dicha autoridad. Sigüenza y Góngora aprovechó el conflicto para emprender, como más adelante se verá, la defensa textual del conde Galve, como apología del poder ante las críticas recibidas, ejercicio expresivo que también practicaron otras figuras del barroco indiano como Juan de Espinosa Medrano o sor Juana Inés de la Cruz…


Fecha de publicación en línea: 10/12/2024

https://doi.org/0.4000/12vdy

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