Introducción. La vuelta a la emancipación y elementos para la comprensión teórica de la igualdad
Páginas 15 a 50
Citar este capítulo
- VIDAL MOLINA, Paula Francisca,
- Vidal Molina, Paula Francisca.
- Vidal Molina, P.-F.
Citar este capítulo
- Vidal Molina, P.-F.
- Vidal Molina, Paula Francisca.
- VIDAL MOLINA, Paula Francisca,
Notes
-
[1]
Siguiendo a Singer, la no discriminación formal no es suficiente para garantizar una verdadera igualdad, pues existen factores sociales y económicos que impiden que una mera igualdad ante la ley sea suficiente para igualar efectivamente las oportunidades. Por ello algunos recursos (como educación, salud, asistencia social, etc.) deben distribuirse desigualmente, apuntando a los peor situados en la estructura social, para igualarlos en el origen y posibilitar que compitan en igualdad de condiciones. Esto es lo que llaman «igualdad equitativa de oportunidades», en la tradición de Rawls. A pesar de que esta versión se hace cargo de algunos obstáculos de base que viven las personas y que les impiden conseguir sus objetivos, no aborda el gran y mayor obstáculo, como ya se ha dicho: el capitalismo.
-
[2]
Recordemos que la preocupación por la desigualdad apareció con fuerza en la agenda de los países latinoamericanos, después de la implementación de las políticas neoliberales que hicieron imposible esconderla o simular su erradicación bajo el capitalismo, por más que se recurriera a justificaciones genéticas o a la biologización de la desigualdad donde el egoísmo, la competencia y el individualismo serían parte del ADN de la naturaleza humana. El «Darwinismo Social» sería el fundamento de la relación entre selección natural y competencia bajo el liberalismo económico, que permite defender y explicar científicamente la sociedad capitalista. Así, los que se ubican al fondo de la escala de ingresos, merecen estarlo porque no poseen los méritos y capacidades para hacerlo. Un libro que en 1976 provoca polémica por el mismo asunto es El Gen Egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta de Richard Dawkins. Sin embargo, la producción de Felix Ovejero junto a la producción de Gintis y Bowles se distancian de ello al plantear la existencia de un sentido de reciprocidad fuerte, donde a las personas les interesa el bienestar de los otros, así como los procesos que determinan los resultados. Si bien sus experimentos muestran que las personas no son ni egoístas, ni altruistas incondicionales, la reciprocidad fuerte les permite cumplir normas y poseer un sentido de solidaridad y de regulación del intercambio social justo entre iguales. Mayores detalles en: <http://www-unix.oit.umass.edu/~gintis/papers_index.html>. También aporta el libro de Tello, Enric. La historia cuenta: del crecimiento económico al desarrollo sustentable (Madrid, 2005), o de Ovejero, Del mercado al instinto (o de los intereses a las pasiones) (Isegoría, 1998), disponible en: <http://.redalyc.uaemec.mx/pdf/419/41900205.pdf>. En otro plano, varios estudios antropológicos han demostrado que varias culturas asignan a sus relaciones sociales un fuerte sentido colectivo o comunitario.
-
[3]
Recordemos que el MAPU se creó formalmente en mayo de 1969, conformado por ex militantes de la Democracia Cristiana, e ingresa a la Unidad Popular en 1970, participando en el gobierno de Salvador Allende. Tempranamente se declara marxista, pero crítico de la URSS.
-
[4]
Sin embargo, a partir de fines de los años cincuenta, van ocupando espacio al interior de la base teórica del marxismo-leninismo influencias conceptuales del marxismo europeo, como el humanismo socialista, que para Moulian, significa no una síntesis, sino un acomodamiento, por la significación política y no tanto teórica. Con una dimensión más «subjetivista» se acentúa la práctica y la conciencia, que permitía instaurar un diálogo entre marxistas y católicos.
-
[5]
Recordemos que John Rawls inaugura todo un debate acerca de la justicia al interior de la filosofía política, una vez salida a la luz su obra La Teoría de la Justicia, en 1971.
-
[6]
Como señala Bobbio, «no se quiere decir en absoluto que para ser de izquierda sea preciso proclamar el principio de que todos los hombres son iguales en todo, independientemente de cualquier criterio discriminatorio, porque ésta sería no sólo una visión utópica (…) sino peor, una proposición a la que no es posible dar un sentido razonable. En otras palabras, afirmar que la izquierda es igualitaria no quiere decir que sea también igualitarista. La distinción tiene que ser destacada porque demasiado a menudo, como ha ocurrido a todos aquellos que han considerado la igualdad como carácter distintivo de la izquierda, ha ocurrido que han sido acusados de ser igualitaristas, a causa de un insuficiente conocimiento del abecé de la teoría de la igualdad. Otra cosa distinta es una doctrina o un movimiento igualitario, que tienden a reducir las desigualdades sociales y a convertir en menos penosas las desigualdades naturales, otra cosa es el igualitarismo, cuando se entiende, como ‘igualdad de todos en todo’» (Bobbio 1996, 140).
-
[7]
«En las más antiguas comunidades primitivas, solo podía hablarse de igualdad, a lo sumo, entre los miembros de la misma comunidad; las mujeres, los esclavos, los forasteros, quedaban excluidos, naturalmente, de esa igualdad. En Grecia y en Roma, las desigualdades entre los hombres tenían mucha más fuerza que cualquier género de igualdad (…). El cristianismo solo reconocía una igualdad entre los hombres: la del pecado original, igualdad que cuadraba perfectamente a su carácter de religión de los esclavos y los oprimidos. Al lado de esta, admitía a lo sumo la igualdad de los elegidos, pero sólo muy en sus comienzos hizo hincapié en ella. Las huellas de comunidad de bienes con que nos encontramos igualmente en los primeros tiempos de la nueva religión, tenían su origen más bien en la solidaridad de los proscriptos, que en una verdadera idea de igualdad. Pero muy pronto, la comprobación de la diferencia entre sacerdotes y legos vino a poner fin a este rudimento de igualdad cristiana» (Engels 1975, 127).
-
[8]
En la Crítica del Programa de Gotha, Marx realiza observaciones críticas al proyecto del futuro partido obrero unificado de Alemania. Fue expuesta por Marx en su carta a Bracke del 5 de mayo de 1875, pero editada por Neue Zeit en 1891. A finales de la década de los sesenta del siglo XIX, los dirigentes más importantes de la socialdemocracia alemana eran W. Liebknecht y A. Bebel, que encabezaban el Partido Obrero Socialista. Esta organización formalmente se declaraba marxista, y frente a esta ala marxista se encontraba otro reagrupamiento socialista con influencia en el movimiento obrero alemán: la Asociación General de los Trabajadores alemanes, dirigida por F. Lassalle a quien Marx y Engels criticaban duramente.
-
[9]
La traducción de las citas de Joseph Femia pertenece a la autora. N.d.E.
-
[10]
Todas las citas de Carlos Nelson Coutinho son traducción de la autora del portugués al español.
La reconfiguración del capitalismo y sus manifestaciones en la actualidad es evidente, y no es difícil aventurar que esta se viene gestando en lo central a partir de la década de los setenta del siglo pasado. Desde diversos frentes se proclama que tales características no expresan ni acontecimientos de una coyuntura ni transformaciones pasajeras, sino que marcan una nueva época histórica que pone en juego la viabilidad del propio sistema dominante, a pesar de que éste ha logrado subsistir y revigorizarse ya en el pasado, aun a costa de innumerables devastaciones, y de que su futuro –en caso de superar los vaticinios que anuncian su fin– se nos aparece como el monstruoso escenario de un mundo devastado por la predación capitalista.
Las características de esta nueva configuración hacen que emerja con mayor fuerza la idea de que el capitalismo es la causa de los procesos de regresión planetaria que se vienen viviendo, siendo diverso el lenguaje y la terminología utilizados para dar cuenta de ello. Se habla así de que el capitalismo ha llegado a sus límites, de una crisis civilizatoria o estructural del sistema como un todo, o bien del estado de barbarie en que estaríamos sumidos actualmente. En todo ello cabe resaltar que cada concepto, cada metáfora, refiere a un estado complejo de la realidad, cuyo hilo común es la absoluta certeza de que, de mantener este derrotero, sólo el colapso espera a la humanidad.
La pobreza y las desigualdades persistentes al interior de, y entre pueblos; la destrucción ambiental; la imposibilidad de extender a toda la humanidad el patrón de consumo de masas de los países centrales, debido a los escasos recursos naturales; la crisis alimentaria, producto de la mala distribución de los recursos entre las naciones; el desempleo crónico o estructural, junto al empleo informal-precarizado en países centrales y periféricos; la disminución de los Estados en lo que al resguardo y promoción de los derechos políticos, económico-sociales y culturales de sus ciudadanos se refiere; la creciente migración y el innegable aumento del fenómeno de los refugiados; así como la propia lógica del capital, que implica continuar produciendo a partir de la necesidad de su valorización, desembocando muchas veces en guerras devastadoras y recurrentes crisis que golpean a los sectores más desposeídos y vulnerables, son solo algunas de las consecuencias que develan los efectos paradojales e irracionales –los límites del sistema– del capitalismo y su marcha destructora…
Fecha de publicación en línea: 03/10/2023
Este capítulo está disponible con acceso condicional
Comprar este capítulo
5,00 €