Por qué y cómo promover la inmigración
Los resultados de los estudios empíricos realizados por los economistas en los últimos quince años llegan a la conclusión de que los países ricos se benefician de una tasa de inmigración elevada. En nuestros países con poblaciones envejecidas, los inmigrantes engrosan la mano de obra, mejoran la tasa de empleo, contribuyen a la innovación y aumentan el nivel de vida medio. Su repercusión en las finanzas públicas también es positiva.
La inmigración, un asunto extremadamente delicado en Estados Unidos y en la mayoría de los países europeos, levanta pasiones y alimenta el populismo. Una cuestión central es saber, en términos globales, los países ricos se benefician de una tasa de inmigración elevada. Pese a que los estudios empíricos realizados por los economistas en los últimos quince años tropiezan con diversas dificultades metodológicas, han aportado una respuesta claramente positiva. En nuestros países con poblaciones envejecidas, los inmigrantes engrosan la mano de obra, mejoran la tasa de empleo, contribuyen a la innovación y aumentan el nivel de vida medio. Su repercusión en las finanzas públicas también es positiva.
Sin embargo, la calidad de la inserción en el mercado laboral varía mucho en función del país de origen, el género, el nivel de estudios, los motivos de la inmigración y, por supuesto, las disposiciones adoptadas por el país de acogida. Francia es uno de los países con peores condiciones para la inserción profesional. A este respecto, merece la pena estudiar con detalle el ejemplo canadiense. Este país cuenta con una política declarada de «multiculturalismo», y ocupa el primer lugar del mundo en cuanto al grado de aceptación de los inmigrantes. Es el resultado de una historia y una geografía particulares, que han favorecido la aplicación de una política de acogida masiva pero fuertemente selectiva.
Diversos estudios recientes han llevado a cabo un análisis pormenorizado de los efectos económicos de la inmigración en los países de la OCDE…