Clínica de la angustia
Si bien actualmente se hace necesaria una clínica de la angustia, hay una dificultad proveniente de la multiplicidad de formas en las que los individuos expresan este afecto. Si se posee una gramática completa de los síntomas, algunos pacientes son víctimas de crisis de pánico o trastornos obsesivo-compulsivos, mientras que otros desarrollan fobias. Es imposible establecer una fisiología de la angustia, ya que esta depende de una distribución en cada sujeto de una mezcla de miedo, amor, odio, fantasías.
El 11 de octubre de 2024, el primer ministro francés Michel Barnier declaró la salud mental como la «gran causa nacional» para el año 2025. Desde hace varios años, los médicos han alertado al poder público sobre el estado psíquico de la población francesa. El consumo de ansiolíticos explotó desde la crisis de COVID-19, período durante el cual se expidieron más de cuatro mil millones de prescripciones de Xanax, Lexomil o Temesta en el mundo. La angustia parece haberse instalado en la vida cotidiana de los franceses, especialmente de los más jóvenes; una encuesta de Ipsos de 2022 encontró que el 53 por ciento de los adolescentes padecerían trastornos de ansiedad. ¿Cómo tratar este malestar colectivo? ¿Cómo entender la angustia teniendo en cuenta que se manifiesta de formas tan diferentes en los individuos? ¿Cuáles son sus causas y posibles tratamientos?
La angustia define una sensación de malestar provocada por la impresión difusa de que un peligro inminente amenaza al individuo. Ante este temor real o imaginario, el sujeto entra en una forma de hipervigilancia y puede sentir manifestaciones físicas muy fuertes: taquicardia, dificultad para tragar, sudoración, temblores, espasmos intestinales, etc. Generalmente se habla de crisis de angustia para referirse a un momento aislado en el que el sujeto es invadido por esta sensación de malestar y de trastornos de ansiedad. Sin embargo, paradójicamente la angustia apareció de manera tardía en el pensamiento médico. Primero se consideró como concepto filosófico, particularmente en Kierkegaard, quien considera la angustia como el sentimiento humano por excelencia: es la inquietud de la libertad frente a la posibilidad de lo posible…