Walter White aka Heisenberg. La aparición de un icono cultural
- Por Rayco González
Páginas 179 a 201
Citar este capítulo
- GONZÁLEZ, Rayco,
- LOZANO, Jorge
- y MARTÍN, Miguel,
- González, Rayco.
- González, R.
- J. Lozano
- y M. Martín
https://doi.org/10.3917/s.ldt.lozan.2019.01.0179
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- González, R.
- J. Lozano
- y M. Martín
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Notes
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[1]
El presente artículo es fruto de las discusiones mantenidas en el seminario del Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura, dirigido por Jorge Lozano, y a cuyos miembros, y especialmente a Jorge Lozano, Marcello Serra y Gérald Mazzalovo, agradezco todas sus sugerencias y matizaciones.
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[2]
Artículo publicado por la Revista CIC vol. 20 2015.
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[3]
A pesar de su longeva edad, Bryan Cranston, nacido en Los Ángeles en 1956, apenas si tuvo un papel destacado en toda su carrera y, en la mayoría de su trabajos, se trataba de papeles secundarios, como el de la exitosa serie Malcolm in the Middle (2000-2006), donde hacía de padre de Malcolm. Solo con la serie Breaking Bad le llegará el éxito y el reconocimiento de público y de crítica.
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[4]
Coloquialmente se dice «cocinar», en inglés «to cook», al acto de fabricar droga. Se ha extendido también una frase de la serie: «let’s cook», es decir, «vamos a cocinar».
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[5]
La historia del pork pie hat podría comenzar con Buster Keaton, quien siempre llevaba uno de estos sombreros. En el cine podemos encontrar algún que otro ejemplo aislado, como el personaje encarnado por Gene Hackman en The French Connection (1971), de William Friedkin, Jimmy ‘Popeye’ Doyle, un rudo y violento policía con problemas de alcoholismo. También Robert de Niro llevaba un pork pie hat en Mean Streets (Malas calles, 1973), de Martin Scorsese, representando a un jugador de pacotilla. Por mucho que nos pusiésemos a analizar estos casos, remotamente encontraremos una marca semántica que dé unidad al significado de este tipo de sombrero, cosa que, por otra parte, no es mi intención en este artículo.
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El nombre de la empresa proviene de la combinación de los apellidos de los dos fundadores, Walter White y Elliott Schwartz, que significa «negro» en alemán. Negro y blanco («white») combinados da gris («gray»).
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[7]
Es inútil señalar el motivo de la selección de este pseudónimo: Werner Heisenberg (1901-1976) fue un importante físico que obtuvo el Nobel en 1932.
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[8]
Esta oposición también se da en el plano topológico. El espacio enuncivo que ocupa Walter es el espacio paratópico, que según Greimas y Courtés (1979: 300-301) es «un subcomponente del espacio tópico y opuesto al espacio utópico (en que se desarrollan las performances)— es aquel en que se desarrollan las pruebas preparatorias o calificantes y se adquieren las competencias (tanto en la dimensión pragmática como en la dimensión cognoscitiva)». Este espacio lo podríamos definir también como espacio de lo cotidiano. En cambio, el espacio utópico, lugar de la performance. De hecho, los aumentos de tensión en la serie pueden ser analizados como el constante cruce de espacios de personajes que habitan uno u otro: por ejemplo, una de las escenas de mayor tensión de toda la serie ocurre en el sexto episodio de la quinta temporada, cuando Walter invita a cenar a Jesse junto a su mujer.
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[9]
Es curioso observar que Walter pasa del bigote a la perilla y termina llevando una barba prominente. Sin embargo, no encontraremos iconos con su rostro con barba; y ello se debe a la isografía que mantienen todo este conjunto de iconos.
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[10]
Charles Morris, como también hiciera Sebeok, plantea «grados de iconicidad», citando como casos de blando iconismo las onomatopeyas verbales. Podríamos decir, entonces, que el cine es más icónico que la pintura. El aparentemente misterioso problema del icono se da cuando tanto Morris como también Peirce se plantean su definición en relación con un determinado objeto, «in some respects», sin dar nunca una explicación científica del hecho (Eco 1975: 258). Eco concluye que es más exacto afirmar que «los signos icónicos no tienen las mismas propiedades físicas del objeto, sino que estimulan una estructura perceptiva ‘semejante’ a la que sería estimulada por el objeto imitado» (ibid.). Su escaso grado de iconicidad está marcado por el hecho que el rostro del retratado es sustituido completamente por sus accesorios, por su disfraz. No estamos ante Walter White, sino ante su disfraz, es decir, Heisenberg.
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[11]
Un caso semejante es el de los ritos de la Verónica analizado por Calabrese (1995: 25): «En la Misa Gregoriana, en un determinado momento de la liturgia se mostraban, colgándolos junto al altar, los instrumentos de la pasión o la representación de los mismos (los clavos, la corona de espinas, la lanza del soldado y, claro está, la Verónica». La combinación de estos elementos significaba la pasión de Cristo. De manera similar, los elementos que hemos venido describiendo significan todo el proceso de cambio de Walter.
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[12]
Traducción mía.
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[13]
Traducción mía: «Admiro su abrumador deseo de proporcionar estabilidad financiera para su familia. Sin embargo, la demanda de sus habilidades lo elevó de bajo rendimiento clásico de estrella de rock y la egolatría resultante (que estoy en el negocio de imperio) lo dejó sin nada. Un hombre complicado con una “adicción” por ser el mejor en algo, que le llevó a olvidarse o se negó a reconocer lo que era más importante para él. Me encantó y me apiadé del personaje de Walter White. Él tenía todo derecho a estar “orgulloso” y ser “ambicioso”. Él era un genio, una persona resuelta, que era el mejor en lo que hizo. No muchas personas pueden decir esto acerca de sí mismos. Había hecho muchas decisiones cuestionables, es cierto, pero ¿cómo hemos de juzgarlo? ¿Lo que usted o yo habríamos hecho en su situación? ¿En esas circunstancias terribles y complicadas? No puedo decirlo con certeza y dudo que usted pueda».
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[14]
Traducción mía: «Al final, se trata de ser feliz, haciendo lo que te gusta/amas hacer, lo que quiera que seas. Demasiadas personas en este mundo haciendo o no vivir de la manera que quieren. A pesar de todas las malas acciones y vidas rotas, Walter White vivió 2 años de increíble vida, aventurero. La vida, que “sirve de inspiración” para una de las mejores historias jamás se ha contado. Tal vez usted no lo podría llamar un héroe. Yo digo que es más que eso. Él es una leyenda».
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[15]
Tal es entusiasmo de los fans por Walter White que el año pasado se celebró el primer Festival Anual de fans de Breaking Bad, el Breaking Bad Fan Fest, en Albuquerque. Una de las actividades que allí se celebraron fue un concurso de parecidos: se buscaba al fan más parecido a Walter White aka Heisenberg.
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[16]
En otros iconos también se enmarca la letra H del nombre Heisenberg, la cual hace referencia al hidrógeno de los elementos químicos (fig. 4). En este rasgo también podemos observar la isografía a la que hago referencia.
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[17]
Otro ejemplo de emancipación de una parte de un texto audiovisual y su posterior proceso de simplificación propio de los logotipos, lo hallamos en La naranja mecánica.
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[18]
De hecho, Lotman sugirió la oposición entre textos religiosos y científicos, por una parte, y textos artísticos, por la otra. Mientras que en los primeros, cada interpretación se considera la única verdad y excluye a las demás, en los segundos se da una acumulación de interpretaciones opuestas y contradictorias, pero que no se excluyen. En el primer caso estaríamos ante la relación aut/aut, mientras que en el segundo et/et.
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[19]
Desde su conferencia magistral «La eficacia icónica» en vii Congreso de la Asociación Internacional de Semiótica celebrado en México en 2003, Jorge Lozano ha insistido en este concepto en forma de perífrasis, que él mismo homologa al de «eficacia simbólica» de Lévi-Strauss (1958: 211-228), que no produce una relación de causa-efecto sino de significante-significado. En un artículo posterior, Lozano (2004: 130) puntualiza que la eficacia icónica pretende hacer referencia, de manera intuitiva, al efecto de construcción y destrucción de las imágenes. En concreto, en este último artículo estudia las imágenes de la caída de las torres del World Trade Centre de Nueva York y la transformación semántica de «accidente» en «atentado».
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[20]
De igual forma, mientras que Hamlet era originalmente alguien que acababa en una vorágine vengativa, el hamletismo se encargó de transformarlo en un modelo de conducta vinculado al héroe solitario y anticonformista que se enfrenta al mundo.
Walter White es el producto de dos factores: por un lado, de un personaje o, incluso, de la trama de una serie televisiva de gran éxito, Breaking Bad; y, por otro, la imagen o el icono o, incluso, el hipoicono en términos peirceanos, de un actor escasamente conocido en la esfera televisiva, Bryan Cranston .
La serie Breaking Bad se estrenó en el canal norteamericano amc el 20 de enero de 2008 y fue creada por Vince Gilligan, conocido guionista, productor y director de series en la televisión estadounidense. Gilligan se haría conocer en la serie Expediente X (The X-Files), donde comenzó su carrera como guionista, inicialmente, y luego como productor y director desde la segunda temporada, año de su debut, hasta el final de la misma. Su siguiente producción,
The Lone Gunmen, es un spinoff de la anterior: Gilligan fue fiel a la serie de Fox Mulder y Dana Scully, como también lo es en la actualidad a Breaking Bad, gracias al reciente spinoff titulado Better Call Saul, emitida igualmente por amc.
Breaking Bad es, por tanto, el tercer trabajo de Gilligan: una serie de sesenta y dos episodios divididos en cinco temporadas. El común denominador de su obra parece ser las historias secretas o clandestinas. Si en The X-Files se trataban de agentes secretos, en Breaking Bad la historia gira en torno a la transformación de un personaje, Walter White, cuya vida pasa de transcurrir en la «normalidad» de un hombre cualquiera de Albuquerque, a hacerlo por los clandestinos cauces de un fabricante de metanfetamina, cuyo pseudónimo será Heisenberg…
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